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Viernes, 2 Deciembre 2016

Memoria Holguinera

Ignacio Agramonte y Holguín
A finales del año 1870 las fuerzas libertadoras que operaban en Holguín se encontraban en una difícil situación. El jefe de las mismas, general José María Aurrecoechea fue capturado y ejecutado en la ciudad. Esta pérdida en medio de la ofensiva que llevaba a cabo el ejército español creaba un vacío de mando que era necesario llenar lo más rápidamente posible.

En aquellos momentos uno de los más destacados generales mambises se encontraba sin mando de tropa, nos referimos al general Ignacio Agramonte. Este patriota por sus contradicciones con Carlos Manuel de Céspedes había presentado su renuncia como jefe de las fuerzas de Camagüey el 1º de abril de 1870. El 17 de ese mes le fue aceptada la renuncia. Las divisiones internas entre las fuerzas revolucionarias serían una constante en el movimiento independentista cubano. Agramonte continuó combatiendo al frente de su escolta pero formalmente no tenía mando. Francisco Vicente Aguilera jefe del Ejército Libertador en Oriente comprendiendo la capacidad del joven líder camagüeyano le ofreció el mando de las fuerzas holguinera. El 16 de diciembre de 1870 desde su campamento en Cabaniguán le escribió una carta a Ignacio Agramonte:

Cabaniguan, Dicbre 16 de 1870(1)
C. Ignacio Agramonte Loinaz
Camagüey

Muy Sor mío y estimado amigo. Las circunstancias me ofrecen hoy motivo para dirijirme (sic) a Ud. y estimo por feliz a este motivo por el gusto que me proporciona.

Retirado en Oriente, ocupado con las atenciones de la guerra estoy muy poco al tanto de nuestra política interior que tiene por teatro al Camagüey; pero no ignoro el disgusto que Ud. soporta con el actual orden de cosas, por motivos que me inspiran un profundo respeto. Al mismo tiempo sé cuanto patriotismo, cuanto buen deseo le animan á Ud. y considero cuanto pierde la patria al privarse de los servicios de uno de sus mejores hijos. En este concepto, tengo el placer de dirijirme a Ud. para manifestarle mi deseo de que Ud. acepte el mando de Holguín si se lo ofrecen, mando que, inferior a sus méritos, brinda un campo vastísimo para hacer gloriosa una reputación. Holguín es la jurisdicción mas estensa, de mejor población, mas rica y mas favorecida de Oriente. Está en mal estado, pero Ud puede cambiar allí la faz de las cosas, proporcionarse recursos inmensos y cubrirse de gloria. Las atenciones importantes de su mando, ocuparían en su mente un lugar que hoy quizas ocupen cosas desagradables a su ánimo, y la patria le quedaría agradecida a esa nueva faz que Ud. daba a su vida, y que no seria quizas la menos brillante.

Yo vería con jubilo realizado este proyecto; pero si motivos que me son desconocidos impiden a Ud. aceptar aquel destino, abrigue Ud. la convicción de que mi deseo es hijo de la mejor voluntad y patriotismo y de la alta consideración y sincera amistad que Ud. me inspira.

Consérvese Ud. bueno y cuente en todo con su affmo amigo
F. V. Aguilera(2)

Ignacio Agramonte recibió veinticinco días después la carta de Aguilera. En ese periodo las circunstancias habían variado. Le escribió de inmediato al general oriental:

Camagüey, enero 11 1871
C. Gral. Francisco V. Aguilera.

Distinguido compatriota y querido amigo:

Hoy me ha sido entregada su grata fecha 16 del mes p (roximo) pasado, que contesto.

Sus conceptos, lisonjeros para mí, me complacen en sumo grado, porque son un testimonio del aprecio y buena amistad de U. El mando de la división de Holguín, aparte de los atractivos que U. me expone, tendría para mí, sobre todo, el de aproximarme á U. y el de trabajar en su unión por el bien de Cuba; pero entiendo que ha sido confiado al Gral Inclán.

El Gobierno me ha ofrecido en estos días el de la División del Camagüey; y aunque parece dispuesto á allanar los inconvenientes sustanciales que impedían nos entendiésemos, todavía hay pendientes dificultades de forma que no sé si se superarán.

Seguramente estas relaciones sorprenderán á U. que sabe cuan encontrados estan la conducta de nuestro Gobierno en la marcha de los asuntos publicos y mis opiniones respecto de estos, mismos y sobre todo cuan desagradables han sido nuestras relaciones de algún tiempo á esta parte.

Pero es el caso que mis compañeros de armas, invocando el interés de la patria, piden con insistencia al Gobierno mi vuelta al puesto que antes ocupé, y á mí que lo acepte, procurando obviar inconvenientes; á esas instancias no resistimos, aunque quizás no confiemos mucho el uno ni el otro en la felicidad de tan discordante consorcio.
Reciba Ud., Gral, el testimonio de mi profundo respeto y de mi más alta consideración.

Y. Agramonte y Loynaz(3)

La carta de Agramonte refleja las profundas contradicciones que tenía con el gobierno y en especial con Carlos Manuel de Céspedes el presidente de la República de Cuba en Armas. Ignacio acabó aceptando el mando de las tropas camagüeyanas al frente de las cuales libró importantes combates. Esta propuesta de Aguilera de proponerle el mando de las tropas holguineras a un general camagüeyano nos dice del sentido que tenía este patriota de unir las fuerzas revolucionarias.

Fuente:

1—Se ha respetado la ortografía original.
2--Elda Cento Gómez, De la primera envestida: Correspondencia de Ignacio Agramonte (Noviembre 1868 enero 1871), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2013, p. 380
3—Ibídem p. 382

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