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Martes, 22 Mayo 2018

Memoria Holguinera

Asesinato en Holguín
En este artículo: Historia
En 1845 se produjo en Holguín un asesinato que espantó a los vecinos de esta población que veía correr los días sin grandes alteraciones del orden público. El Teniente Retirado Cirilo Alcalá Falexo y su esposa Rosalía Rodríguez de Ochoa vecinos de Holguín no podían imaginar la tragedia que se les avecinaba, que estremecería la ciudad y daría lugar a un proceso judicial que puso en evidencias que no todo era sosiego y buena vecindad en este centro urbano, orgulloso de tener el título de Ciudad y contar, ya en esa época, con un puerto, el de Gibara, que había traído la prosperidad económica a la región. En junio de 1845 Cirilo Alcalá fue asesinado.

Su entierro se produjo el 12 de ese mes. La partida de defunción que aparece en la parroquia de Holguín, libro 1845, partida 627, nos dice que: “...murió el teniente retirado don Cirilo, hijo legítimo de Antonio Alcalá y doña Amadora Falexo, naturales de Cartagena, casado con doña Rosalía Rodríguez de Ochoa. Se le hicieron los oficios de sepultura de cruz alta misa, cantada de la llamada del alma por el presbítero Manuel Calderín”.
La historiadora Ángela Peña Obregón, quien encontró esa información nos dice: “Esta información por el grado militar y los oficios religiosos que se le hicieron nos dan a entender que era una figura influyente en la sociedad holguinera de esa época”.

El historiador Jose García Castañeda (1902- 1982) en su obra inédita, La Municipalidad Holguinera: 1800-1850 hizo una amplia descripción de aquel suceso que ponemos a disposición del lector de Memoria Holguinera.

García Castañeda no le prestó mucho interés a la parte morbosa del tema que es lo más socorrido en quienes escriben sobre crímenes que hacen detalladas descripciones de cómo ocurrieron los hechos. En este caso el historiador fijó su atención en el impacto que tuvo en la sociedad holguinera y el trasfondo de corrupción que mostró aquel acontecimiento lo que se puede ver en la complicidad de los autores intelectuales y sus cómplices.

Este es el epígrafe 20 del referido libro sobre la historia de Holguín entre 1800 y 1850 de García Castañeda que con una introducción y notas a pie de página de la colega Ángela Peña Obregón y el autor de este artículo gestionamos su publicación para salvarlo del olvido, un texto indispensable para conocer el pasado del Norte del Oriente cubano pero que necesita de la sensibilidad de una editorial para que no quede en el olvido. En fin veamos que nos dice este acucioso colega sobre aquel acontecimiento.
La causa judicial por el asesinato de Cirilo Alcalá en 1845
Constituyó para el pueblo holguinero un grave acontecimiento el horroroso asesinato de Don Cirilo de Alcalá, ocurrido en la noche del 11 de junio de 1845, que dio lugar a una ruidosa causa criminal, dictándose en ella sentencia de 20 de Junio de 1846, por el Teniente a Gobernador de Holguín Don José Macías, en la que se consignaba que el crimen lo había realizado el preso Isidoro Hernández, puesto en libertad en la mencionada noche para cometer el crimen, al que denunciaron sus mismos compañeros de galera al verlo llegar con sus manos y ropas con manchas de sangre, el que fue condenado a la pena de muerte, en garrote vil, con un letrero en el pecho con la palabra Asesino. Fueron complicados en el asesinato de don Cirilo de Alcalá don Luis María Angulo, acusado antes por Don Cirilo de Alcalá como falsificador y picapleitos; el pardo Francisco Popa, don Quintín de Aguilera, María del Rosario Polanco, Juan Antonio Popa, Manuel Lorenzo Núñez, y otros más, lista interminable.

Don Luis María Angulo fue condenado a seis años de presidio, en el que destinó el Capitán General de la Isla; Francisco Popa a 10 años de trabajo en las Obras Públicas que también consignase el Capitán General de la Isla; absuelto Don Quintín de Aguilera y declararse “compugnados” los demás encausados.
La Real Audiencia de Puerto Príncipe en su sentencia de 30 de junio de 1847, aceptó la condena a garrote vil del asesino Isidoro Hernández, sentencia que no pudo cumplir por su fallecimiento en la cárcel de Holguín; y condenado a Don Luis Angulo y a Francisco Popa a dos años de presidio; al Ldo. Don Quintín de Aguilera a seis años de presidio y a seis meses a José Gregorio Mora, y a Diego Parra, al primero por su calumniosa denuncia y al segundo por sus deducciones; a seis meses de suspensión en el ejercicio de la abogacía al Ldo.

José Joaquín de Quesada, “por sus ilegales consultas”, al ex alcalde de Holguín José Gordillo y a los escribanos Don Antonio de Fuentes y Don Pedro Rodríguez Batista a una fuerte multa por las irregularidades observadas en sus atestados; a los testigos Martín Aedo, Francisco José Pérez y Antonio Ronda a cien pesos de multa por los perjuicios causados al faltar a la verdad en sus declaraciones; al Alcalde de la Cárcel Don Rafael Cedeño a trescientos pesos de multa y seis meses de Cárcel por haber permitido la salida del preso; al Sargento Marcos Núñez que fungía de Comandante de Guardia en esa noche fue entregado a sus superiores del Regimiento “Galicia”, al que pertenecía, al objeto de ser juzgado; no librándose de la sentencia ni al Presbítero Don José Ángel de Fuentes. Con razón fue considerado el crimen del siglo.

El condenado Don Luis Angulo era un famoso picapleitos de la ciudad de Holguín; ya en 18 de Junio de 1837 aparece en acta que el Comandante de la División Pacificadora de la provincia de Oriente “le llamó prófugo de la justicia, vago y picapleitos”, así como falsificador de firmas, entre ellas las del Lcdo. José Rosalía Batista; en el Jiguaní y en el Bayamo se pregonaba en captura; en 1842 había sido expulsado del Partido de Mayarí y hasta obligado a salir de la provincia. Era nativo de Holguín y de ella en época del crimen se le había prohibido su salida de la ciudad de Holguín, estaba vigilado por las Autoridades, y hasta se le había prohibido salir a la calle sin un permiso especial, así como toda intervención en el foro. Ya en otra oportunidad había agredido a Don Cirilo Alcalá, llegando su fama hasta la Capital de la Isla, donde el Capitán General había ordenado se encausara por su mala conducta.

Él había falsificado la firma de don Cirilo de Alcalá y había planeado su asesinato para robarle comprometedores pagarés. Consta que eran Letrados en Holguín en este periodo histórico José Joaquín Almaguer, José Manuel Betancourt, José Joaquín de Quesada, José Ramón de Ochoa, Fernando José Montilla, Rafael Ignacio Curbelo, José Rubio, José Fermín Álvarez y Salvador Rodríguez.

El 28 de Noviembre de 1814 la Real Audiencia había recomendado a los letrados holguineros se presentasen escritos dilatados, ni citar Leyes ó Doctrinas en contra de los que prevenía la Ley 4, Título 16, Libro dos de la Recopilación de las Leyes de Indias. En 1908 encontramos el nombre de Gaspar de Arredondo como letrado de Holguín.

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