Hay 722 invitados en línea

Martes, 24 Octubre 2017

Memoria Holguinera

La escritora y las costas de Holguín
En este artículo: Holguín Historia
Monumento que señala el punto por el que desembarcó Cristóbal Colón. Foto: Radio Juvenil
Colón halagó las costas holguinera escribiendo sobre su belleza. Pero desde aquel octubre de 1492 este litoral parecía abandonado por los viajeros que han escrito memorias sobre la isla. No sería hasta 1914 que otros ojos fueron deslumbrados por estas playas y bahías. La escritora española Eva Canel visitó Cuba en ese año. Emprendió un recorrido por toda la isla desde Pinar del Río hasta Baracoa. En 1916 publicó un libro donde refleja sus impresiones de ese viaje.

Una buena parte del recorrido lo hizo en un buque de cabotaje. En esta embarcación fue desde La Habana hasta Santiago de Cuba. Del libro de la escritora española seleccionamos sus anotaciones sobre los momentos en que el buque navegaba frente a las costas de la actual provincia de Holguín. Avancemos junto con ella por esta costa fascinante. Lo interesante de este texto es que junto con las descripciones de hermosos paisajes la escritora penetra en la geografía humana. Démosle la palabra a esta enérgica y sensible asturiana.

“Pero si Puerto Padre se parece a los Dardanelos; (1) en cambio la entrada de Banes (2) no se parece más que a sí propia. Dudo que haya en el mundo otra que mayores admiraciones arranque. ¡Y pensar que la inmensa mayoría de los cubanos no conocen estas excelsitudes naturales de su tierra!

Hay momentos en que el barco entra en un círculo y no es posible adivinar por algunos minutos cuál será la ruta a seguir; cuando la proa queda enfilada definitivamente, entonces nos asalta la duda de sí cabremos por aquella boca tan estrecha.

La navegación del Alto Magdalena en Colombia guarda semejanza con la entrada de Banes. Tiene aquélla la majestuosidad que las montañas le prestan y saltos que allí se llaman “chorros”, saltos que en las grandes bajantes del río dan ocasión a escenas pintorescas para ayudar a subir los vapores.

La entrada de Banes no se desliza entre montañas, pero el terreno de sus orillas es feraz, hermosísimo y de vez en cuando adornado de viviendas soñadoras, aunque para soñar hay que olvidarse de los Mosquitos, única bestia feroz, enemiga de estos admirables parajes.

El embarcadero de Banes, donde atracó “Las Villas”, (3) es muy hermoso: profusión de palmeras y de árboles colosales, calles, viviendas amplias... pero todo propiedad de la compañía del ferrocarril, dueña del muelle y de cuanto se ve: viviendas que alquila por precio mínimo, es verdad, a los empleados, prácticos, y demás familias que de ella dependen.

Estuvimos de visita en casa del práctico mayor, D. José Martínez, un viejecito asturiano más antiguo en la isla que D. Andrés Nogueira. En casa de este buen paisano, encontramos a la maestra de Embarcadero, una simpática y distinguida joven que tiene muchos más niños bajo su inteligencia y su cuidado de lo que materialmente puede atender, pero no se lamenta ni se queja de nada: cumple su deber, tomándolo como debe tomarse: con el carácter de Apostolado para que surta efecto.

Otro practico, asturiano también, he conocido en Banes; y éste es joven, avilesino, simpático y está casado con una hermosa y simpática cubana. Carlos Morán nos llevó asimismo a su casa y pasamos algunos momentos en su elegante morada.

Tanto la familia del práctico mayor como la señora de Morán nos llenaron de atenciones.

Estas visitas las hice con el capitán Bilbao, y algunos otros tripulantes; el primero recibía en todos los puertos felicitaciones entusiastas por ser el primer viaje que mandaba “Las Villas” como capitán suplente y que no era cortesía banal bien quedaba patentizado.

En Gibara (4) bajé a tierra de noche, lanzándonos heroicamente muelle adelante por uno más obscuro que boca de lobo: a pesar de esto y de la extensión del muelle (5) y de algún recobeco difícil en tantas obscuridades, como la novedad siempre tiene atractivos, el paseo no había de carecer en absoluto de ellos.
Me fui a la “Colonia Española”; (6) no estaba el presidente, pero encontré un amable secretario y también a D. Javier Longoria (7), que me dijo, entre suspenso y asombrado:

-¿Qué hace usted por aquí? ¿De dónde sale usted? (8)

-No necesito jurar que me causó impresión el encuentro con el señor Longoria, esta reliquia que mucho deben querer en Gibara y seguramente la quieren. D. Javier Longoria no es muy viejo, pero se conserva mucho más joven de lo que debe ser; ha cambiado poco... Su semblante es más triste...

Ha perdido un hermano querido hace poco tiempo y su tristeza tiene la más legítima explicación.

Otra sorpresa me estaba reservada en Gibara. Me presentaron un miembro de la directiva (9) de apellido Loza y al preguntarle si tenía alguna hermana en la República Argentina y si era nativo de la Caridad, me contestó:

- Sí, señora; mi hermana Antonia.

No solamente lancé un grito de sorpresa, sino de alegría. Antonia Loza es la esposa del Dr. Pérez Redondo, un distinguido médico, un caballero cumplidísimo, que goza de grandes consideraciones en Paraná, una de las capitales más cultas de la República Argentina y cabeza de la rica provincia de Entre Ríos. Encontraba el hermano de tan buenos amigos. (10)

No hay para qué decir que mi sorpresa fue satisfactoria.

Volví a bordo pronto, porque la obscuridad del muelle me asustaba un poco y no ví nada de lo que se llamó “Covadonga Chiquita” (11) porque como digo, era poco a propósito la hora; pero el edificio de la Colonia me pareció bien y el salón muy hermoso.(12) Dejé la visita para el regreso.

! La bahía de Nipe! (13)¡ Qué bahía¡ ¡ Qué hermosura¡ ¡ Que grandiosidad¡ Caben en ella todas las escuadras del mundo, pero no caben las fauces abiertas de los que allí lo mandan todo y lo dominan todo y lo absorben todo.

Hace muchos años era yo muy joven, oí hablar de la bahía de Nipe, con tono de negocio, de compañía anónima; con dejos de chanchullo, que no sé en qué consistía ni de qué se trataba. Recuerdo que desde el Perú se vino a Nipe un español empleado en las oficinas; un excelente tenedor de libros o cajero o no sé qué.

Lo habíamos conocido en Lima mi marido y yo y desde Nipe nos escribió a Madrid siendo ésta la primera vez que llegó a mis oídos el nombre de la famosa bahía. Creo que este señor fue el que habló a mi marido de los chanchullos de dicha compañía, de la cual si no era presidente el general Serrano, no le faltaba mucho, pero seguramente los chanchullos no llegaban a él, porque el duque de la Torre era de la misma madera de Martínez Campos (14): un político detestable, ajeno a negocios en que se ganase dinero con malas artes. (15)

Aquel Nipe lo tenía yo en el pensamiento; hoy lo llevo sobre el corazón después de haber surcado esa bahía que cuenta 31 millas de circunferencia al abrigo de todos los vientos, con aguas azules y tranquilas, y costas para cuya belleza hay que inventar superlativos.

Esta hermosura la dominan los extranjeros codiciosos, todo es suyo: las minas dan derecho a esto y mucha más; nadie les va a la mano.(16) ¡Oh, Martí, Martí¡ ¡ Qué falta nos has hecho a todos¡” (17)

NOTAS
1—Dardanelos: Estrecho entre la península de los Balcanes y la Anatolia Los muchos viajes y países visitados y la amplia cultura de Eva Canel le permiten hacer diversas comparaciones con lugares visitados o conocidos por referencia.
2—Banes, ciudad donde radicaba la dirección de la compañía estadounidense United Fruit Company. El municipio se fundó en 1910. En 1919 el mismo contaba con 27391 habitantes.
3—“Las Villas” era el buque de cabotaje en que Eva Canel hizo este viaje desde La Habana a Santiago de Cuba.
Edesde aquí cambair

4-- En su descripción la autora rompe con el orden cronológico de los acontecimientos, pues este barco como era usual primero llegaría a Gibara y luego a Banes.
5-- La bahía de Gibara tiene poca profundidad por lo que fue necesario construir un largo muelle. Este muelle por el que desembarco Eva Canel en aquel momento era propiedad de la familia gibareña Beola. Fue destruido por el ciclón Flora en octubre de 1963.
6—Colonia española así se le llamaban en Cuba a las sociedades españolas de recreo.
7- Javier Longoria. Rico inmigrante asturiano radicado en Gibara.
8-- Eva Canel había vivido en Cuba en la década de los noventa hasta el fin del imperio español. Desempeñó un importante papel como periodista combatiendo al independentismo. Era muy popular y estimada en los medios integristas.
9—Se refiere a la directiva o dirección de la sociedad de recreo española de Gibara.
10— Argentina era centro de una poderosa inmigración española en esa época. Eva vivió muchos años en ese país.
11-- Covadonga Chiquita, con ese nombre fue conocida Gibara durante las Guerras de Independencia. La numerosa inmigración española establecida tanto en el puerto como en el hinterland de este actúo con gran energía defendiendo el integrismo.
12—El edificio de la Colonia española actualmente es la casa de la cultura de Gibara.
14-- Bahía de Nipe, la mayor de Cuba y una de las mayores del mundo. Situada en la costa norte del oriente de Cuba en ella se encuentran el puerto de Antillas y los embarcaderos del demolido central Guatemala y de la también desmantelada planta de níquel de Nicaro.
15-- Arsenio Martínez Campos, militar y político español tuvo un papel destacado en la liquidación de la guerra de 1868. Fracaso en su intento de aplastar el movimiento revolucionario en 1895.
16-- En la década de los ochenta del siglo XIX se creó una sociedad anónima para la explotación de la zona de Nipe que llegó a ser presidida por el general Serrano, marqués de la Torre. La sociedad entró en relaciones con el banco Romano de París. Al fracasar la sociedad en Francia se hizo una nueva compañía con participación francesa para construir un central azucarero. La guerra de 1895 puso fin a la empresa. Para más información ver de un colectivo de autores United Fruit Company: Un caso del dominio imperialista en Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1978, P 41
17—Se refiere a las empresas de origen estadounidenses que explotaban la cuenca de la gigantesca bahía en esa época.
18—Eva Canel pese a ser una integrista convencida conoció a José Martí en New York y reconoció la grandeza y el profundo nacionalismo de su enemigo de ideas. Es interesante esta reflexión de esta mujer de ideas reaccionarias sobre el papel de Martí en la defensa de los intereses cubanos frente a la penetración y dominio extranjero sobre Cuba.

Deja tus comentarios

Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.

0 / 500 Restricción de Carateres
Su texto debería tener menos de 500 caracteres

Gente en la conversación

Comentarios (1)

  • Agustín Garcells

    Me encantó este trabajo. Un abrazo para mi amigo del Pre Varona, el investigador José Abréu Cardet.