Hay 614 invitados en línea

Viernes, 30 Septiembre 2016
José Martí es árbol y bosque, río y mar
Digo José Martí y tengo la certeza de que el universo se abre de par en par para acoger la grandeza de un hombre bueno y sincero, admirador de la virtud y la belleza, hacedor del milagro de la espiga y del credo de la Patria urgida entonces de libertad, enaltecida en su esencia.

Siento que toda la poesía de la Tierra surgió de la pluma, de la inspiración, del talento de este cubano de los 163 eneros, de los versos sencillos, de los versos libres, y al pronunciar su nombre me parece estar cerca del alma renacida con la estrella "que ilumina y mata".

Cuando vuelvo a decir José Martí rechazo el yugo que lo atenazó, ahora se hace presencia y puede estar al mismo tiempo en todas partes, defensor enérgico de los humildes, cerrando el paso a la injusticia, mientras lleva de la mano a un niño, y entonces el sentimiento más puro ilumina el horizonte más allá de las montañas, el mar y el cielo.

También nos hace levantarnos como uno solo para enfrentar mejor los peligros que se ciernen sobre el mundo, dispuestos a golpear de nuevo la cabeza del gigante Goliat de estos tiempos con la honda de David, la honda de los pueblos, la honda de José Martí, el mejor de los cubanos, el de la frente ancha y el corazón inmenso.

El hijo de doña Leonor Pérez y Don Mariano Martí, nacido el 28 de enero de 1853 en la humildad de un hogar en la calle habanera de Paula, inspira todo lo bueno, nos hace rechazar lo injusto y padecer las penas de los hombres, conmovernos con el llanto de los indefensos, estrechar la mano del enfermo y proteger al anciano.

La Tierra gira, el universo se abre, la poesía lo hace renacer porque es un hombre sincero que avanza con el tiempo, firme en el latido del combate necesario para romper cadenas y hacer una Patria grande conjugada con los verbos ser, hacer y estar junto a la bondad y la honradez, el amor y el desinterés.

Pronuncio su nombre y digo maestro, poeta, orador, patriota y héroe y me parece que el mundo va girando al conjuro de las palabras definitorias de su existencia plena en la tierra de la palma donde nació de noche y murió de cara al sol y se hizo a la vez árbol y bosque, río y mar, cauce y espuma.

Deja tus comentarios

Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.

0 / 500 Restricción de Carateres
Su texto debería tener menos de 500 caracteres

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios