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Viernes, 30 Septiembre 2016
El sueño de los dos Tony hecho realidad
El sueño entretejido entre poemas y dibujos de conocer al Héroe pudo hacerlo realidad un niño holguinero una de las tardes de principios de diciembre.

Los dos Tony habían planeado el encuentro a través de cartas, que iban y venían desde Holguín, Cuba, y Florence, Estados Unidos, desde el 2013 cuando el pionero Antonio García Ronda propiciara el intercambio de correspondencia con Antonio Guerrero Rodríguez, tras adjudicarse el premio del concurso infantil Las niñas y los niños holguineros por el regreso de Los Cinco, auspiciado por la Unión de Jurista de Cuba en la provincia.

En aquel momento el estudiante cursaba el quinto grado en el seminternado Calixto García y la convocatoria de René a llenar la Isla de lazos amarillos por la libertad de sus hermanos lo motivó a dibujar y a escribir la décima Lazos por los cinco, aunque nunca antes había hecho ninguna de las dos cosas.

De esa amistad surgida entre los Tony supimos por Ana Evelia, la madre del niño, a quien entrevistamos en octubre de 2013. Nuevamente ella nos propició los detalles de cómo fue cerrándose la historia de los tocayos con un final feliz, en la que el niño ahora con 12 años termina "tocando" su sueño con la llegada de su Héroe y amigo, que lo honrara con la visita a su casa en el reparto Zayas de la ciudad de Holguín.

"El 22 de diciembre de 2014 una llamada a las 07:00 a.m. cambió el rutinario despertar de nosotros en la casa. Cuando contesté no podía creer lo que escuchaba. Tony preguntaba por mi hijo. Tonito dormía aún. Lo llamé y la sorpresa fue tanta que no quiso hablar, lloraba y con uno de sus dedos índice me dijo que no hablaría para acto seguido envolverse en la colcha de la cabeza a los pies. Así sucedió varias veces, hasta confesar que si lo hacía se rompería la profecía de poder conocerlo personalmente. Así se lo hice saber a Tony quien comprendió al niño.

"Desde la llegada a la Patria de Tony y sus otros dos hermanos, Tonito seguía paso a paso al tocayo a través de la prensa escrita y televisiva. Al conocer de su llegada a Holguín no escapaba de la añoranza por saber qué haría el amigo. Un día aquel llama y dice que está buscando a Tonitín -así le llamábamos siempre para diferenciarlo de él y su hijo mayor a quien le dicen Tonito-, pues explica que está en las carpas donde hay una representación de muchachos de la secundaria básica Lidia Doce y no encuentra al niño. Le respondo que no había ido, a lo cual me pregunta si puede ir a mi casa después de regresar de un viaje a Birán. ¿Qué te parece?, interroga. Perfecto, claro que sí, le respondo.

"No pudo ser como habíamos planeado, porque se retrasó un poco el regreso y debían estar en el Recinto Ferial a las tres. Desde allí me llama otra vez y me pregunta si puede ser a las 06.00 p.m. más o menos, y la dirección de la casa. A la hora que usted pueda, le digo y ofrezco los detalles solicitados. Yo había mandado a buscar a Tonito a la escuela con su maestra de sexto grado y solicité que viniera con él sin otra explicación. Todo lo tenía previsto, porque en la escuela la guía de base le dijo que debía estar en el Recinto a las 03.00 p.m. para encontrarse con Tony.

"Este detalle sirvió para hacerle creer al niño que el encuentro sería allá. Él llegó a la casa, se cambió el uniforme y acostó a esperar que vinieran a buscarnos para el encuentro. A las 6.10 p.m. ya Tony preguntaba por nosotros en el edificio aledaño al nuestro. Desperté a Tonito, pedí abriera la puerta de la casa que ya nos habían ido a buscar. ¿Qué decir?

"Fue un momento indescriptible. Estrechones de manos, abrazos, las fichas de ajedrez dispuestas en el tablero de acuerdo con la última jugada hecha por cada uno de ellos a través de las cartas, los lazos amarillos que estuvieron a la espera del Héroe, nuestra bandera al fondo en el patio, la canción de Silvio Yo te quiero libre, una botella de sidra y cinco copas. Esa bebida precisamente, porque en los eventos trascendentales de la familia, fin de año, cumpleaños, etcétera esa es la que utilizamos porque a Tonito desde pequeño le llamaba mucho la atención el sonido del descorche de la botella.

"Los dos conversaron a solas un ratico, porque no había mucho tiempo. De ahí el amigo quería subir la Loma de La Cruz. Lo que hablaron quedó entre ellos, pero sí puedo decir que mi hijo tocó su sueño con sus propias manos, como regalo deseado al ganar el concurso que lo unió a ese hombre de tan alta sensibilidad".

Y Tonitín qué dice. Han pasado los días de aquel encuentro, de los abrazos y la complicidad entre el Héroe y el muchacho de uniforme amarillo y blanco y todavía el holguinero parece no salir del embrujo. Mira y vuelve a mirar extasiado las fotos y le parece mentira verse en ella junto a Tony, el hombre especial que buscó y dedicó unos minutos de su precioso tiempo para estar con él. Solo atina a decir que los sueños sí se hacen realidad.

Redactado por Lourdes Pichs Rodríguez (ahora.cu)

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