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(Nov. 19) Este 19 de noviembre, coincidiendo con el Día del Deporte, la Cultura Física y la Recreación, se cumplen 121 años del nacimiento de José Raúl Capablanca y Graupera, el genial ajedrecista cubano que fuera campeón mundial desde 1921 hasta 1927.
Muchas son las anécdotas conocidas sobre el gran cubano y numerosos los elogios que sobre su persona vertieron en vida o después de su muerte otros famosos ajedrecistas.
Unas y otros han contribuido en gran medida a elevar a la cima del ajedrez mundial la figura inmortal de quien fuera alma y vida del juego ciencia hasta su deceso, ocurrido en Nueva York el ocho de marzo de 1942.
Corría el año de 1911 y se organizaba el célebre torneo de San Sebastián, cita a la que acudiría una nómina compuesta por jugadores de reconocido renombre. Ossip Bernstein, uno de los invitados, se oponía a que participara Capablanca, quien no era todavía un jugador de relieve universal.
Allí Capablanca demostró su valía y no sólo se agenció un resonante éxito al ganar el evento, sino que su partida contra Bernstein recibió el premio de belleza, a la vez que deparó al cubano la satisfacción de vencer a quien lo consideraba sin suficiente clase para competir en ese torneo.
Famoso es el match que Capablanca ganó en l909 a Frank J. Marshall, quien fuera por muchos años campeón de los Estados Unidos de Norteamérica. En ese encuentro disputado en La Habana el cubano triunfó en ocho partidas, perdió una y entabló 14.
Desde entonces Marshalll trabajó incansablemente en una línea de la apertura Ruy López, que se conoce como el ataque Marshall y que nunca puso en práctica, pues era un arma especialmente preparada para enfrentar a Capablanca.
Llegó el momento tan ansiado en la partida Capablanca-Marshall, de un torneo internacional disputado en Nueva York en 1918. Lanzó Marshall su ataque, fruto de muchos años de meditación y ante el tablero, en cuestión de minutos, Capablanca lo refutó magistralmente y se anotó un brillante triunfo.
De su genio ajedrecístico diría Lasker, el gran campeón que cedió el trono ante el cubano en 1921 en La Habana : “ no se puede atemorizar a
Capablanca con sacrificios sospechosos o poco sanos. Si tiene suficiente tiempo para reflexionar, sopesa exacta y rigurosamente la combinación y pone en evidencia sus debilidades”.
Alexander Alekhine, quien le arrebató el título a Capablanca en Buenos Aires en 1927 y a partir de entonces rehusó concederle la revancha, al enterarse de su muerte expresó: “nunca antes hubo ni volverá a existir un genio igual”.
Hay otra frase, esta suya, que define su grandeza moral y arraigado patriotismo. Cuentan que en pleno apogeo de su carrera ajedrecística,
alguien le propuso la ciudadanía estadounidense, a lo que Capablanca ripostó enérgico: “ nunca dejaré de ser cubano”.
Así era José Raúl Capablanca y Graupera a quien recordamos en el aniversario 121 de su natalicio como el gran campeón que puso en lo más alto del firmamento ajedrecístico el nombre de Cuba.
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