 Lourdes González (May. 31) La primera vez que encontré a Lourdes, yo sentía un poco de temor. Teníamos una cita en su oficina para hablar de mi libro “Holguín oriente di Cuba”. Cuando se presentó, mis temores se fueron de repente. Lourdes es una persona que te puede hablar de cualquier argumento, gracias a su cultura universal. La puedes encontrar por los parques de Holguín, paseando, como cualquier otra persona, pero resulta suficiente conversar unos minutos con ella para entender porque es considerada una personalidad en el mundo de la cultura cubana. Después del breve encuentro, parecía que éramos amigos de toda la vida.
Lourdes, ¿cuando empezaste a escribir?
-Estaba en Santiago de Cuba, al Sur del Oriente cubano. Vivía allí una vida bohemia acompañada por un actor de teatro que entonces era muy reconocido en su oficio. Corría el año 1972. Para completar la aventura del amor y de la residencia en una ciudad ajena, de pronto, mientras miraba desde lo alto un patio colonial, sentí la necesidad de expresarme con palabras escritas. Y esa tarde fue el primer impulso de mi escritura. Escribí obcecada todo el año, y luego dejé de escribir 13 largos años. En 1985 retorné a la literatura, y esa vez sí fue definitiva.
Tú empezaste como poetisa, y después pasaste también a escribir novelas, ¿Ha sido fácil ir de un género a otro?
-Creo que se trata de las ideas que una va creando. Algunas son pistas poéticas, claves, señales, otras nos brindan la posibilidad de contar historias, nos indican un panorama más vasto. Escribí un libro que fue publicado por primera vez en 1999 y se llama Papeles de un naufragio (fue publicado también en París, con prólogo de Claude Couffon en 2002). Cuando escuchaba las opiniones que este libro suscitaba, comencé a pensar en la opción de escribir narrativa, nunca antes lo había pensado, pero desde esos años primeros del 2000 algo me conducía hacia el relatar, hacia el referir.
Entre tus poemas y novelas ¿cual es la que más te ha emocionado? ¿Y por qué?
-Esta pregunta no la puedo contestar. A los escritores nos emociona casi todo. Y no hablo aquí de sentimentalismo, sino de sensibilidad. Quizás lo que más nos emociona es lo que aún no hemos podido escribir.
Durante tu carrera literaria, hasta ahora ¿Cuál ha sido el periodo más feliz y cuál el más difícil?
-Tengo como momentos de máximo equilibrio aquellos en los que estoy creando intensamente, incluso cuando, como ahora, escribo poesía y el tiempo se interrumpe a cada rato, yo siento que estoy cumpliendo la misión de escribir y eso me da placer y paz. Está claro entonces que los períodos estériles, por cortos que sean, son los menos reconfortantes.
El libro “Las edades transparentes”, fue premiado en Cuba con el Premio Oriente, y posteriormente obtuvo uno de los 10 Premios de la Crítica. Este libro se desarrolla en un batey de un central azucarero en el año 1971. ¿Elegiste este año por casualidad o por un motivo exacto?
-En una novela pocas cosas se dejan a la casualidad. Escogí el año 1971 porque fue ese un momento tenso, había pasado la llamada Zafra de los 10 Millones y se proclamó la Ley contra la Vagancia. Muchas expectativas, entusiasmos, frustraciones vieron su cara plena en esos 12 meses. Quise para mi novela un tiempo así, de tensiones.
Otro libro que has escrito de gran éxito ha sido “Papeles de un naufragio”, que fue traducido también en Francia, con el título “Dossier d’un naufrage” ¿Lo escribiste en un momento particular de tu vida?
-Era 1995, período especial en zona álgida, colapsada la compra de los productos de primera necesidad, carencia de alimentos, un caos económico. En medio de aquella situación extrema decidimos abrir en una parte de la casa un restaurante modesto, al que llaman en Cuba: paladar. Viví tres años trabajando dentro de aquellas cuatro paredes, en un ir y venir que me dejaba exhausta, allí conocí muchos artistas de la sociedad que hasta entonces ignoraba, aprendí mucho, y también sufrí mucho, fue una mala época de la cual quedó ese libro que ha sido muy bien leído por mucha gente, y eso, al menos, me consuela. El libro aún despierta ciertas polémicas en cuanto a género literario, para algunos es poesía, para otros narrativa; la editorial Letras Cubanas lo publicó en el 2006 fuera de toda colección ante el dilema genérico.
En Italia ha sido publicado tu libro “María Toda”, ¿puedes contarnos algo sobre la historia de esta novela?
-Pues estuve muchos años sosteniendo un estilo de vida al que ya me había acostumbrado, y se habían habituado los demás. Gozaba de una entera libertad personal, y entendía que la vida era la suma de momentos en los que el cuerpo y el alma se fundían plenos. Cuando ya había cumplido mis 45 años este estilo se modificó, simplemente se rectificó y pasé a vivir de otra manera, menos libre quizás pero más honda. Fue toda una experiencia que yo recibí con sorpresa y agrado, de dónde surgió o cómo, son preguntas que se diluyen ante la contundencia de la transformación. En 1998 mi vida se renovó, y un año después comencé a escribir María Toda como un homenaje de vida a la que siempre fui. Espero que la lectura de este libro propicie en Italia sensaciones de erotismo vital, desprejuicios, y reflexiones sobre las cualidades humanas y el amor.
Lourdes, ¿Cuál es tu opinión sobre el papel de la mujer escritora en Cuba?
-Estamos en el año 2009. Esta ya no es la época de Katherine Mansfield ni la de Virginia Wolf, ni la de Djuna Barnes. Es otro tiempo. Creo que en él las mujeres estamos en esa situación que tan bien definía en uno de sus versos Gertrudis Gómez de Avellaneda: “ni libre soy ni la prisión me encierra”. Esto tiene ventajas y desventajas, pero son más las ventajas.
La Revolución cubana. ¿Ha influenciado en tu carrera literaria? ¿Y en qué manera?
-Nací en 1952. De modo que crecí en tiempos de Revolución hasta llegar a esta edad que hoy sustento. He publicado los libros que he escrito, dirijo una editorial, mi hijo es ingeniero informático. Formo parte de ese proceso social llamado Revolución.
¿Puedes contarnos tus impresiones de la ocasión en la que te encontraste con el Comandante Fidel Castro?
-Fue en la presentación que se hizo en Birán del libro Todo el tiempo de los cedros, título que cuenta la historia de su familia. Roberto Fernández Retamar me presentó y fue absolutamente impresionante estrechar su mano, hablar con él de los libros que Ediciones Holguín publica, comparar esta etapa editorial con la anterior, en fin, conversar con uno de los hombres que hace historia en el mundo.
Escritora, UNEAC, Ediciones Holguín, la revista Diéresis, el Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura Pedro Ortiz. ¿Cómo logras seguir todos estos empeños?
-En el día a día incorporo estas tareas con naturalidad, pero cuando me preguntan y leo todas esas responsabilidades que desde hace años tengo, me asombro y al mismo tiempo me pregunto: ¿cómo puedo? El caso es que hace varios años desempeño estas funciones y sigo creando, esto quiere decir que se mezclan bien, que al final terminan siendo una sola.
Holguín es una de las ciudades cubanas que más se destacan por actividades culturales y artísticas. Tú que te ocupas de la literatura, ¿has visto en la ciudad unos jóvenes escritores que podrían hacer una carrera exitosa?
-Holguín es una de las plazas donde viven varias generaciones de poetas. En esta provincia del universo la poesía es esencial para creadores y lectores. De modo que sí, conozco varios jóvenes que ya han demostrado su sentido lírico de comunión con la vida. Entre ellos cito a: Kenia Leyva Hidalgo, Tahimí Ocampo, Libni Díaz y Fabián Suárez. Yo llevo desde hace años dos talleres de creación, uno de poesía y otro de narrativa, así que cada vez esta lista crecerá.
Lourdes, hay muchos escritores italianos, no muy conocidos, a los que les gustaría escribir un libro sobre Cuba, como sus experiencias biográficas o sobre aspectos culturales de Cuba y lograr publicarlo en la Isla, ¿qué consejo puedes darle a ellos?
-Lo primero sería estudiar español para la escritura, ya que sería publicado en Cuba. Lo segundo, quizás hacer del tema un asunto de interés para muchos, ampliar los detalles de la mera experiencia. Lo tercero, ponerse de acuerdo con una editorial nacional que pueda publicarlo, pienso que la José Martí es la más indicada para ello.
En una entrevista realizada en el 2007, el periódico Juventud Rebelde, te llamó bromeando “Una mujer de temer” ¿Eres terrible de verdad?
-El periódico reprodujo una frase del escritor y Premio Nacional de Literatura Antón Arrufat, dicha una vez a un periodista, a mí me da risa porque Antón y yo nos queremos y esa broma de amigos es muy simpática. Además, como la frase es buena y enigmática, todo el que la lee la hace suya y así va de entrevista en entrevista, es muy gracioso eso...
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