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Luis Figueredo, Modesto Díaz, los holguineros y los bayameses Imprimir E-Mail
Por José Abreu Cardet   / viernes  14 de mayo de 2010 /  jabreu070451@argentina.com
(May. 14) El asunto de los motines regionales son los ejemplos más argumentados sobre la indisciplina de los oficiales y soldados libertadores. El tema es complejo y merece una reflexión.

Había que hacer concesiones al regionalismo y el caudillismo cuando en una comarca no aceptaban a un jefe pues soldados y oficiales podían desertar. Hay un ejemplo muy elocuente de esto. Los bayameses en 1871 tienen contradicciones con el jefe de esa división, Modesto Díaz, Céspedes lo destituye pues “muchos individuos de su Distrito se manifiestan descontentos con él y se separan de las filas.” (1) Estamos ante una situación que aterraría a cualquier jefe de un ejército regular moderno. Los soldados descontentos con el jefe abandonan las fuerzas armadas. Sin embargo el asunto es que el presidente de la Republica y comandante en jefe del ejército toma muy calmadamente esta situación. En cierta forma acepta el criterio de los soldados. Destituye a Modesto Díaz. Es designado jefe de esta fuerza el bayamés Luís Figueredo. El presidente le hace a este general una interesante aclaración: “no vaya a servir de paralización de sus operaciones la idea de que aun esté pendiente la resolución definitiva acerca de la colocación del General Díaz “(2)

Si nos guiamos por estas palabras tal parecía que existía un criterio de que hasta que el jefe depuesto de una división no se le asignaba un nuevo mando el sustituto no entraba plenamente en sus funciones.

Céspedes decidió trasladar a Díaz a Holguín. Jesús Rodríguez, representante a la cámara por ese territorio, protestó ante el presidente. Este le contestó, el 27 de enero de 1872, explicándole el motivo de su decisión pues en Holguín “no existe prevención alguna (contra Díaz) contrariamente de los que ocurre en Bayamo” (3) Era un reconocimiento implícito al papel que tenían los soldados en la aceptación de los jefes regionales.

Pero al mismo tiempo era necesario tener en cuenta el criterio de los caudillos regionales para realizar cualquier cambio de jerarquía. Al año siguiente Modesto Díaz fue de nuevo asignado en el mando de las tropas bayamesas. En cierta forma Díaz pese a ser dominicano se había convertido en un caudillo regional bayamés. Estuvo muy estrechamente ligado a esta zona desde antes del estallido de la guerra. En general era aceptado por sus subordinados. Por lo que no es de extrañar su retorno a este territorio. No tenemos información de las causas de estas inesperadas desavenencias entre el general y sus subordinados. Pero su regreso creó otro problema: ¿Dónde situar al general Luís Figueredo? Calixto García le escribe a Céspedes el 4 de septiembre de 1872:

Debo manifestarle, con referencia al Brigadier Luis Figueredo, que desearía verlo colocado; pero se me presentan graves inconvenientes para su colocación. Tengo la seguridad de que como 2 Jefe del Departamento(oriental), no lo veía con grado, el Brigadier Calvar, mucho mayor repugnancia mostraría para aceptarlo como 2 de (Santiago de) Cuba, algunos jefes que se consideran, acaso fundamentalmente en este Dpto, con tanto o más derecho y aptitud para desempeñar ese destino. Así pues para que, aún cuando aludidos Jefes obedecerían puntualmente a cualquier disposición que emanara de ese gobierno, la que se dictara, en este sentido podría originar serios disgustos entre ellos, entorpeciendo la marcha y progreso de las operaciones” (4)

Estamos ante dos situaciones. Era necesario tener en cuenta el estado de opinión de los soldados de fila de una región para asignar un jefe. Como en este caso ocurrió con Modesto Díaz. Pero también debían de escucharse a los caudillos como ocurre con Luís Figueredo. Es usual que los historiadores al hacer un análisis tan solo valoran el criterio de los caudillos. El soldado de fila y los oficiales de poca categoría han sido olvidados.

Si nos guiamos por esta situación existía una interrelación muy estrecha caudillo y soldados y oficiales de poca graduación. Este tipo de relación era compleja y se podían ver alteradas en uno u otro sentido.

NOTAS
1--Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo Carlos Manuel de Céspedes. Escritos. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 1982, T. II pp 148 y 150
2--Ibidem, p 169
3--Ibidem, p 336
4-- ANC, Academia Historia, Legajo 358, núm. 50 – A

 
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