Jorge Miranda López, realiza una investigación sobre el origen de la palabra Moa. Foto: RodrigoUna nueva y sorprendente interpretación del origen de la palabra Moa, como denominación para la comunidad minera del extremo Este de la actual provincia de Holguín, acaba de ser revelada por el investigador Jorge Miranda López, como parte de un texto en preparación dedicado a la historia de la industria del níquel en Cuba.

En diálogo con este reportero, Miranda López, especialista del Centro de Investigaciones de la Industria del Níquel, del Ministerio de la Industria Básica, señaló que los estudios practicados sobre el particular, ponen en duda provenga de la lengua utilizada por los primitivos habitantes de la Isla y otras versiones.

Cree este físico-matemático con vocación de historiador, que este asunto se pierde en el tiempo, tanto al menos, como el año 1586 o quizás antes, pues encontró elementos que lo sugieren.

Señala tener información del arribo ese año a las costas de Moa del famoso corsario inglés Sir Francis Drake para reabastecerse de agua y del abandono de individuos capturados como botín en barcos que practicaban la Trata de Esclavos.

El otro elemento sustantivo que lo hace meditar en un “antes de…”, agrega este santiaguero aplatanado en la tierra del níquel y el cobalto y graduado en la extinta Unión Soviética, es ciertos apuntes de Cristóbal Colón en su segundo viaje al Nuevo Mundo, donde refiere combatir con una tribu de guerreros de piel oscura, es decir, negros, en la aborigen Babeque, actual Haití.

Apresaron a uno de ellos, dice Jorge, y el prisionero contó a sus captores en relación con el color de su piel, que habían sido arrastrados por los vientos —y corrientes marinas— desde las costas de Sudán en África.

El estudio de los iniciales derroteros de los portugueses hacía el continente Africano, añadió este máster en ciencias de 45 años, algo que se afirma hizo Colón mientras prestó servicios a Lisboa, le permitió saber de la existencia de tierras al Occidente de ese continente.

Este conocimiento apunta a constituir el anclaje de su ulterior proyecto para la búsqueda de un nuevo camino hacia Cipango, convencido de encontrarla, señaló Miranda López.

Pero, como al parecer incurrió en el “error” de derivar más en la Altitud con respecto al Ecuador, el camino se tornó mayor que lo apreciado por otros navegantes, dijo.

Es por ello que tuvo que solicitar, infiere, a su tripulación casi sublevada tres días más, después de navegar lo estimado para que, al fin, Rodrigo de Triana pudiera divisar la tierra deseada.

En este punto, Jorge Miranda, investigador auxiliar con 21 años de experiencia, introduce un giro en la conversación que contribuye a validar su hipótesis todavía inconclusa. Pero todo no termina ahí, afirmó.

Los datos del nombre Moa también arrojan elementos interesantes. En África, existe un Río con el nombre de Moa, más en Cuba es una sola, en el Oriente del país.

A nivel mundial, en regiones geográficas relativamente más al interior del continente africano, Moa está en cuatro sitios y 37 lugares más lo utilizan como prefijo. Moa es también el nombre de un ave de gran porte extinta de ese continente.

Una arista singular, adicionó, vinculada al término Moa es la palabra Palenque, que según varios Diccionarios consultados, entre ellos el de la Real Academia Española, es descrito como: Palenque (Palabra del Francés, estaca de palo, palos-mas en suelo: 1.- palabra arcaica: Palizada, Palideciendo 2 a- Una de las estacas de las palizadas 2 b- Cortadas 3 a- Ajunte b: un aérea o Límite con el cual uno es privilegiado o protegido en una jurisdicción de las censuras, donde no es escuchado.

También que Palenque es atributo de los catalanes y derivaría de la forma “palenc” o empalizada. Esto permite suponer, comentó, que la presencia catalana jugó un papel primordial por aquella época en Cuba.

De modo, reflexionó, que todo parece apuntar al origen catalán de la denominación Palenque, nombre atribuido a los refugios utilizados por los negros esclavos que escapaban de la esclavitud. A ellos los llamaron cimarrones o negros bozales. En la actual región de Moa existió uno célebre: El Frijol.

Una verdad reconocida es que los pobladores del inhóspito Palenque de El Frijol, pleno corazón de las montañas del grupo orogénico Sagua-Baracoa, comerciaban con catalanes asentados en la otrora Gran Hacienda de Moa, justo en los años de auge de ese palenque.

La acepción cubana de la palabra deriva de usos anteriores. El Diccionario de Autoridades (1737) dice lo siguiente: "La valla o estacada que se hace para cerrar algún terreno, en que ha de haber lid, torneo u otra fiesta pública. Díxose así por hacerse de palos hincados en tierra".

Tal detalle muestra que para probable fecha tan temprana, El Frijol no era aún un Palenque como lo fue después, sino un asentamiento convencional, la morada de personas de tez negra que allí vivían.

¿Cómo llegaron, cuándo llegaron? Tal vez efectivamente arrastrados por los vientos y las corrientes marinas en frágiles embarcaciones, algo quizás parecido a la teoría migratoria de Thor Heyerdahl o dejados en la zona por el corsario inglés Sir Francis Drake.

Esas personas, opina, encontraron en la Isla un remanso, un sitio para vivir y como parte de la cultura que portaban ante similitudes del paisaje llamaron Moa al río y la región, nombre que quedó con el paso del tiempo, precisó.

También hay evidencias, añadió este especialista en técnicas nucleares, de que este nombre se mantuvo vivo durante el periodo en que fue practicada la Trata de Esclavos.

Independientemente, añadió, de que los colonialistas españoles intentaron mantener el nombre aborigen de la región de Moa, que era Macabuco, la nueva denominación se impuso.

Llamada en los primeros tiempos el Cuartón de Macabuco, la reflexión sobre este nombre aborigen también le ofreció pistas.

El Capitán Español de Cuba, Francisco Dionisio de Vives y Planes (que gobernó de mayo de 1823 hasta el 15 de mayo de 1832), se afirma conocía de la presencia de negros en esta región del Este oriental, pero no hay confirmación de este conocimiento.

Y es aquí, cuando en 1832, una Ley que pretendía la ubicación de los inmigrantes de Islas Canarias en la zona Sureste del Oriente, apelaba a la necesidad de equilibrar la presencia de blancos y estimular el cultivo del tabaco. Esto propicia deducir que sabían de la existencia de negros.

Es justo, cuando la Corona española decide crear a orillas del río Cabañas, a dos kilómetros del río Moa, la denominada Colonia de Vives, que oficialmente adoptó el nombre de Partido Pedáneo de Macaducho e ignoró el término Moa.

Sin embargo, el nombre oficial no se sostuvo por mucho tiempo. Hacía 1860, por epidemias desatadas, desapareció la Colonia de Vives y con ella el nombre de Macabuco.

El término aborigen Maca tiene explicación actual. El estudioso Don Fernando Ortiz, dijo que: Macaca.- quizás sea un africanismo… Y lo plasma en su Glosario: Macaca.- Topónimo Estero, Río y Barrio rural en el Golfo de Guanacayabo, en Manzanillo, también le han nombrado al Grupo de Montañas desde el Cabo Cruz hasta el río Baconao, por el nombre de la Sierra Maestra.

Como se puede inferir, el prefijo Maca, era utilizado por los aborígenes de Cuba, para designar a los negros que se asentaban en las montañas. Ejemplo es Macabuco, región que comprendía desde la zona de Baracoa hasta Sagua de Tánamo (Cuartón para aquellos tiempos).

Mientras, consignó Miranda, el uso de la palabra Palenque, para ilustrar la existencia de un poblado cercado, protegido con postes hincados, fue implantado por los primeros colonizadores de Cataluña que habitaron esa región.

La descripción de instalaciones defensivas de tribus guerreras africanas realizada en el año 1800 por un inglés, concluyó este joven científico padre de tres hijos, muestra una extraordinaria semejanza con los Palenques cubanos, entre ellos La Zanja, El Maluala y El Frijol, destruido este último en 1803, aunque las denominó simplemente fortificaciones. Pero la palabra Moa quedó clavada en la memoria.

¿Será o no será? Solamente el tiempo y la profundización de los estudios confirmarán o negarán esta hipótesis interesantemente sustentada, pero que resulta innegablemente una visión nueva y sorprendente sobre el nombre de la tierra del níquel. Existen aún tantas incógnitas por dilucidar…


Escribir un comentario.Si ya está registrado debe iniciar sesion primero.