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Martes, 6 Deciembre 2016
La "Operación Carlota" hermanó a cubanos y angolanos
En noviembre de 1975, de muchas partes del archipiélago cubano comenzaban a partir los primeros combatientes hacia Angola, respondiendo a la solicitud de apoyo militar hecha por Agostinho Neto, líder del Movimiento Para la Liberación de Angola (Mpla), para asegurar la independencia del país. Entonces, muy poco se conocía sobre ese territorio colonizado por Portugal, aunque el pueblo aprendió desde tempranas edades a admirar al continente africano, de donde fueron traídos negros esclavos, sobre cuyos hombros se sustentaba la economía colonial.

La solicitud de Neto respondía al hecho de que – aunque Portugal había pactado con las tres organizaciones beligerantes de ese país, otorgarle la independencia el 11 de noviembre de ese propio año – el Frente Nacional de Liberación de Angola (Flna) y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita), se confabularon con los gobiernos de Estados Unidos, Francia, e Inglaterra, y la complicidad de Zaire (hoy Congo) y Sudáfrica, para impedir a toda costa la ascensión al poder del Mpla.

Por tal motivo, el tres de noviembre de 1975 partieron hacia Angola decenas de instructores cubanos con armas y otros suministros, con la intención de formar unidades del Mpla capaces de sostener el primer enfrentamiento con los agresores que se alistaban para avanzar hacia Luanda, la capital. Al día siguiente, durante las primeras acciones, cuatro cubanos unieron su sangre a la de combatientes angolanos; otros resultaron heridos y desaparecidos.

El cinco de noviembre, ante el inminente avance de los agresores, el peligro que se cernía sobre lo asesores cubanos, y a solicitud de Agostinho Neto, se decide el envío, por vía aérea, de un batallón de tropas especiales, y por mar, un regimiento de artillería, a los que se sumaron más tarde, cinco regimientos de infantería, uno de tanques, así como grupos de artillería y una numerosa cantidad de material de guerra, transportados en buques mercantes.

Iniciaba la Operación Carlota

Por coincidencia histórica, el cinco de noviembre de 1843, una dotación de esclavos del ingenio Triunvirato, en Matanzas, se rebeló contra los maltratos de que eran objeto y aquella insurrección se extendió a los ingenios de Ácana, La Concepción, San Miguel, San Lorenzo y San Rafael, sitio este último, donde finalmente fue violentamente frustrada por tropas coloniales.

En la rebelión, liderada por el gangá Manuel, sobresalió la esclava Carlota, de origen lucumí, como su coterráneos, Eduardo, Felipe y Narciso. La valentía de aquella mujer que – por enfrentar al esclavismo con todas sus energías – le costó la vida de una manera cruel. Sus extremidades fueron atadas y tiradas por caballos que descuartizaron su cuerpo, como intentaron hacer en Perú con Túpac Amaru.

En homenaje a aquella mujer que entregó su vida, en lucha abierta contra la esclavitud, se decidió nombrar la asistencia de las fuerzas armadas cubanas a Angola como "Operación Carlota", y en 1991 se levantó en Triunvirato un "Monumento al esclavo Rebelde", que acaba de ser completamente restaurado.

Aquel espíritu de Carlota acompañó a los combatientes cubanos y angoleños durante toda la campaña militar en ese país africano, comenzando por la batalla de Quifangondo, el día 10 del propio mes de noviembre, cuando las tropas del Fnla, apoyadas por mercenarios blancos y regulares sudafricanos y zairenses se preparaban para entrar al día siguiente a Luanda y allí recibieron una rotunda derrota. De esa manera, al día siguiente, el 11 de noviembre, tal como estaba previsto, Agosthino Neto proclamó la independencia y el nacimiento de la República Popular de Angola.

El 10 de diciembre, mientras continuaban los combates hacia el Sur, para crear una línea de defensa contra las fuerzas sudafricanas y la Unita, perdió la vida Raúl Díaz- Argüelles García, jefe entonces de la Misión Cubana. Días antes, el 23 de noviembre, una pequeña unidad de tropas especiales cubanas, armadas de cohetes antitanques portátiles y apoyada por fuego de artillería reactiva, había detenido el avance de los blindados sudafricanos en el pequeño poblado de Ebo, inflindiéndoles una costosa derrota.

El 27 de marzo de 1976, los últimos militares sudafricanos se internaban en territorio de Namibia, país entonces dominado por el régimen del Apartheid. Derrotada la agresión externa, el Ministro de las FAR, Raúl Castro Ruz, se entrevistó en Angola con el presidente Agosthino Neto. El gobierno cubano propuso, y Angola aceptó, retirar paulatinamente todas las tropas regulares en tres años, hasta dejar sólo a los instructores. El plan se puso en marcha y ya en el primer trimestre de 1977, aproximadamente la tercera parte de los 36 mil efectivos cubanos había regresado a su país.

En 1977, el presidente cubano, Fidel Castro Ruz visitó Angola, y de común acuerdo con el Mpla se decidió que la misión fundamental de las tropas cubanas restantes era evitar una nueva invasión en profundidad por parte de las fuerzas racistas de Sudáfrica. La tarea de la liquidación de los restos de las bandas del Fnla y la Unita correspondería a las Fapla.

A fines de 1987 se crea una muy difícil situación en Cuito Cuanavale, por la presencia de una poderosa agrupación sudafricana. Ante la petición del gobierno de Angola son enviados al lugar 18 mil nuevos combatientes con la técnica de combate más moderna. Tras heroicos y decisivos combates, el 23 de marzo se rechazaba el último intento enemigo de tomar posiciones ocupadas por cubanos y angolanos.

La Operación Carlota, concluiría el 25 de mayo de 1991, con el regreso de los últimos militares cubanos que permanecían en la República Popular de Angola. Y como desde 1976, el General de Ejército Raúl Castro había asegurado que "De Angola nos llevaremos la entrañable amistad que nos une a esa heroica nación, el agradecimiento de su pueblo y los restos mortales de los queridos hermanos caídos en el cumplimiento del deber", el siete de diciembre de 1989, ya habían sido repatriados los restos de los caídos, rindiéndoseles póstumo homenaje en todo el país, en lo que se denominó, "Operación Tributo".

Holguín aportó 35 mil combatientes a las batallas por la independencia de Angola, de Namibia y el fin del apartheid en Sudáfrica. De ellos, 173 fallecieron en cumplimiento del deber.

Desde 1965 ya el Che había sostenido el primer contacto con Agostinho Neto, líder del Mpla, como parte del apoyo solidario que Cuba podía brindar a los movimientos revolucionarios que se gestaban, pero fue a partir de 1975 cuando los cubanos vencieron la distancia de 14 mil kilómetros, cruzando el Atlántico, para abonar con su sangre la tierra angolana.

Ese país del que pocos habían oído hablar hasta entonces, comenzó a formar parte de la cotidianidad de los cubanos, gracias a la "Operación Carlota", que este cinco de noviembre cumple 40 años de iniciada.

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