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Domingo, 21 Enero 2018
Roberto Rodríguez Fernández, El Vaquerito
En este artículo: Historia
El Vaquerito con su vestimenta de insurgente. Foto: Tomada de ecured.cu
Poco se habla y escribe sobre el Capitán del Ejército Rebelde Roberto Rodríguez Fernández, El Vaquerito, caído en combate el 30 de diciembre de 1958 durante la batalla de Santa Clara.

Cuentan que al conocer la noticia, el Comandante Ernesto Che Guevara expresó: “me han matado cien hombres”. Tal era la valoración que tenía el Che de aquel intrépido combatiente, que a puro mérito se ganó los grados de Capitán y fue el jefe del Pelotón Suicida de la Columna Número Ocho “Ciro Redondo”.

Nació el siete de julio de 1935 en la finca El Mango, en un sitio conocido como Los Hondones, perteneciente al entonces término municipal de Sancti Spíritus en la antigua provincia de Las Villas, aunque a los 11 años de edad se trasladó a Morón, donde se desempeñó en distintas ocupaciones, apremiado por las necesidades económicas.

Cuentan que en abril de 1957, tras un largo peregrinar junto a un compañero, contactó con el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, donde llegó extenuado, sin arma y sin zapatos y que Fidel Castro no lo quería admitir, pero la insistencia y argumentos esgrimidos por el joven terminaron por convencer al líder de la Revolución cubana.

El seudónimo de El Vaquerito surgió cuando Celia Sánchez le entregó unas botas de aquellas llamadas mexicanas, pequeñas como su baja estatura, que era el único calzado disponible, lo que unido a su camisa a cuadros hicieron que los combatientes lo “bautizaran” así.

Se dice que el Che lo calificó como uno de los más simpáticos y queridos combatientes, sin ninguna proyección política, que se sumó a la lucha por pura aventura, pero con un valor y arrojo en el combate que le ganaron la admiración y el respeto de sus compañeros de armas.

Al decir del Che, El Vaquerito era extraordinariamente mentiroso, y en una ocasión, mientras este hablaba de su vida, el Che comenzó a hacer anotaciones, y al terminar y preguntarle la edad - tenía poco más de 20 años-resultó que había comenzado a trabajar cinco años antes de haber nacido.

Este joven humilde, valiente y jovial, que murió a los 23 años de edad, cuando prácticamente se consumaba el triunfo de la Revolución, adquirió a puro mérito, la condición de héroe. Es justo que al arribar al aniversario 59 de su desaparición física, se le rinda honor a quien honor merece.

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