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Martes, 20 Febrero 2018
Pascuas Sangrientas de 1956
En este artículo: Historia
Monumento de las Pascuas Sangrientas. Foto: Amauris Betancourt (Archivo)
En la zona Norte de la antigua provincia de Oriente, territorio de las actuales provincias de Las Tunas y Holguín, se produjo en diciembre de 1956 una masacre que cobró las vidas de 23 revolucionarios, pertenecientes al Movimiento 26 de Julio y el Partido Socialista Popular, que la historia registra como Las Pascuas Sangrientas.

Conmovido por el vil asesinato, el poeta nacional Nicolás Guillén escribió el poema Pascuas Sangrientas de 1956 cuyo texto expresa:

Luna fija y redonda de níquel taciturno,
tú, sempiterna cómplice de la novia que espera,
medallón suspendido sobre el pecho nocturno,
¿viste llegar la Muerte con sus ojos de cera?

El macabro plan denominado Regalo de Navidad, cuyo ejecutor principal fue el sanguinario Coronel Fermín Cowley Gallego, jefe del Regimiento Número Siete de Holguín, tenía como objetivo descabezar el movimiento revolucionario, eliminando físicamente a sus principales líderes y militantes.

Era la represalia ideada por el régimen opresor para contrarrestar el impacto causado por dos acontecimientos recientes que acaparaban la opinión pública: el levantamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, en apoyo al desembarco del yate Granma, y la llegada de los expedicionarios por playa Las Coloradas, el dos de diciembre para cumplir la promesa de “en 1956 seremos libres o seremos mártires”.

Los esbirros sedientos de sangre iniciaron la matanza el día 23 y la primera víctima fue Rafael Orejón Forment, ultimado en Nicaro, donde trabajaba y ocupaba la responsabilidad de Jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio. Durante los días 24, 25 y 26 resultaron asesinados otros 22 valerosos revolucionarios.

Luna grande del trópico, que estás entre las cañas,
tú, que de noche vives, Luna, tú que no duermes
y rompes tus espejos en las finas montañas,
¿pudiste oír el grito de los pechos inermes,
ver la corbata ruda de correa o de soga
que los ojos agranda y los cuellos ahoga?

El saldo criminal segó las vidas de Rafael Orejón Forment, Pedro Díaz Coello, Jesús Feliú Leyva, Loynaz Hechavarría Cordovés, Armando Guzmán Guides, William Aguilera Ochoa, José Marcial Pérez Cruz, Héctor Infante Pérez, Thelmo Esperance Levielle y Alejo Tomás López.

Completan la relación Enrique Casals Villarreal, Antonio Concepción Perodín, Manuel Aquiles Espinosa, Isaac Hernández Oliver, Gilberto González Rojas, Pelayo Cusidó Torres, Angel Valerio Consuegra, Luis Sera Moreno, José Mendoza García, Silverio Nuñez Hernández, Enrique Morgan Nicolaus, Ramón Téllez Peña y Luis Peña Martínez.

Aunque el horrendo crimen de Las Pascuas Sangrientas significó un duro golpe para los revolucionarios, muy pronto el movimiento clandestino logró recuperarse y ya en mayo de 1957, jóvenes seguidores de los ideales de los caídos se incorporaban al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra para continuar la lucha que culminó con la victoria del Ejército Rebelde el Primero de Enero de 1959. Ese fue el mejor homenaje a los mártires de Las Pascuas Sangrientas.

Luna grande del trópico, alta sobre el palmar,
tú que despierta estabas aquella noche triste,
Luna fija y redonda, tú que todo lo viste,
no te puedes callar, ¡no te puedes callar!

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