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Viernes, 9 Deciembre 2016
Faustino Oramas nos ronda con su música y buen humor
El afamado Faustino Oramas, conocido mundial como el Guayabero, falleció el 27 de marzo de 2007, y es recordado como un símbolo nacional de la música y el humor cubano. Foto: Archivo
En Holguín es fácil evocar a Faustino Oramas en los sitios que acostumbraba visitar, siempre listo para tocar su famoso tres, la cabeza cubierta con el inseparable sombrero, enfundado en su traje blanco y apoyado en el bastón que le acompañó en los últimos lustros de su larga existencia de casi un siglo.

Mientras su música sea motivo de alegría entre varias generaciones y los textos de sus composiciones continúen motivando el buen humor es seguro que aquel 27 de marzo del 2007 el Guayabero no murió y ahora mismo está rondando cerca de nosotros, por eso riéremos a carcajadas al recordarlo y cantaremos con Faustino.

Debido a su enfermedad no pudo llegar al centenario pero igualmente la admiración se mantiene, y cuando necesitamos reír a plenitud evocamos pasajes pícaros de su vida, cuando hacía de Casanova y los maridos celosos le hacían correr, aseguraba que Félix Solano no quería trabajar o traía a relucir a Casimiro con su famosa yuca que encandilaba a ciertas señoras.

La larga crónica que fue su existencia -hay quien asegura que no solo llegó a los 100 en años sino que los rebasó- y también la de sus contemporáneos la convirtió con originalidad en sones y guarachas y siempre será para nosotros el rey del doble sentido, el juglar mayor, el trovador-sonero, el Guayabero o simplemente Faustino Oramas.

Es que su solo nombre basta para referir la grandeza de este popular artista, nacido en la ciudad cubana de los parques, cuando los ríos Jigüe y Marañón limitaban la pequeña aldea de entonces que fuera Holguín pero con pretensiones de ciudad, y que Oramas contribuyera a colocarla de un confín a otro en el mapa mundial de la música popular.

Seguiremos a este holguinero de ébano en sus andanzas hasta los pueblos cercanos o lejanos de Cuba donde lejos de querer "darle" como en Guayabero acogerán con alegría sus temas picaros, tan llenos de vivencias personales que llevó al pentagrama para que sepamos de la existencia de Casimiro, de la trigueñita del alma y de otros personajes tomados de la realidad o de su fértil imaginación.

Aseguran sus admiradores de más edad que en su último viaje, hace nueve años, Faustino llegó al cielo y se asentó en el sitio donde habitan los más famosos. Allí encontró a Compay Segundo, Benny Moré, María Teresa Vera, Sindo Garay, Miguel Matamoros, Manuel de Jesús Leyva "Koko", y el mismísimo Pacho Alonso que le popularizara "En Guayabero".

El pueblo que lo acompañó bajo la lluvia y durante el trayecto desde el Museo La Periquera, donde fue expuesto su cuerpo, hasta el cementerio de Holguín cantó en un gran coro algunos de sus grandes éxitos, especialmente aquellos que relatan la manera en que baila Marietta, por qué es mejor lavar la ropa con un tumbaito y las coqueterías de "la trigueñita del alma".

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