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Martes, 6 Deciembre 2016
Nada mejor que volver a casa, asevera quien vivió 30 años en EE.UU.
Mario Ardite. Foto: Arnaldo Vargas
"Regresar a Cuba después de vivir 30 años en Estados Unidos fue como hacer realidad mis sueños desde aquel mismo día de 1985 cuando seguí a mi esposa, por amor, hasta New Jersey, donde nos establecimos, y tuve que trabajar muy duro desde el principio para poder salir a flote, pero sin dejar de pensar un instante que aquí tenía que pasar los últimos años de mi vida, que deben ser muchos si Dios quiere, porque amo entrañablemente a esta tierra y a la gente linda que la habita".

Confiesa Mario Ardite Ibaceta que no emigró por cuestiones políticas ni económicas, sino por amor a su pareja, pues "estaba incorporado a la vida social de mi país, administraba una bodega casi pegada a la casa, tenía un carrito (auto) y nada me presionaba, a no ser la palabra empeñada con la familia de mi esposa, de que la protegería y no la dejaría sola. Ese compromiso me llevó a Estados Unidos, donde pasé la mitad de mi vida. Recuerdo que llegado el momento de tomar aquella nave de Mexicana de Aviación, tenía muchas dudas sobre el viaje, pero ante la palabra empeñada, tenía que tirar pa´lante".

Nacido en 1954, en esta ciudad de Holguín, Mario tuvo una niñez feliz, "me llevaba bien con la gente del barrio. El viejo tenía su negocito de dulces y pudines. Incluso, en la calle Cervantes, donde vivíamos, yo tuve una yegua, algunas chivas y patos, porque la casa era grande, tenía un buen patio, y a mí me gustaron siempre los animales".

Cuando llegó a Estados Unidos le chocó el sistema de vida tan diferente del de Cuba, "comenzando por el clima tan crudo, que la gente no se conoce aunque sean vecinos, y como en aquel tiempo allá casi no se hablaba español, incluso ni los mismos cubanos que se fueron huyendo de la Revolución querían hacerlo, me sentía bastante solo, aislado.

"También en aquellos tiempos había mucha indiferencia hacia los latinos, al extremo que un americano escupía cuando uno pasaba por su lado. Ahora no, hasta el presidente Obama habla un poquito español; hay más cubanos allá, que no se fueron por problemas políticos, y defienden su nacionalidad; y los norteamericanos respetan a los cubanos".

La suerte de Mario es que desde niño fue responsable y le gustaba trabajar, pues "a los 16 años obtuve una beca en La Habana para estudiar auxiliar de veterinaria; luego pasé el Servicio Militar Activo (SMA) como chofer del jefe de mi Regimiento; incursioné en la filmografía; y al terminar el servicio pasé una escuela de choferes, porque siempre me gustó manejar. Creo que aunque me hubiera graduado de médico, tenía que ser camionero. Eso lo tenía muy claro. En La Habana trabajé en un club, administré bodegas, manejé taxis, trabajé en la escuela de choferes de Mónaco, en fin, nunca estuve ocioso".

Saber conducir vehículos de diferentes portes le facilitó la vida laboral en Estados Unidos, además de que "el hombre trabajador dondequiera se defiende. El problema lo tienen aquellos que quieren vivir del cuento o se meten en cosas sucias. Yo, al mes de estar en New Jersey, renuncié a la ayuda que dan inicialmente en dinero, los cupones de alimento, la asistencia legal, porque empecé a trabajar enseguida en un almacén de carne, actualicé la licencia y pasé a manejar. El propietario era de apellido Hernández y se portó bien conmigo, me pagaba por lo que hacía y nos respetábamos mutuamente".

Hace honor al sentido de responsabilidad que aprendió desde el hogar, en el tiempo que militó en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), en la misión internacionalista que cumplió en Angola en 1975, en plena guerra, aunque nada tuvo que ver con las armas "porque anduve por Luanda, Cuansa Norte y Sur y aunque respondía a un regimiento militar, me eligieron para servir como chofer a unas jóvenes que estaban fundando entonces la Organización de Mujeres Angolanas (OMA). Les manejaba y protegía. Era mi responsabilidad".

En Angola perdieron la vida muchos cubanos al transitar por caminos en los que las fuerzas enemigas colocaban minas antitanques. Un día, cuando regresaban de buscar alimentos y otras provisiones, la goma delantera del vehículo pasó sobre una mina que explotó, afectando a los compañeros que viajaban en la parte delantera. Yo me salvé porque llevábamos sacos cargados de viandas, que me protegieron de los impactos".

Años después sintió que Estados Unidos era como otra misión, porque tuvo que hacer muchas escaramuzas para mantenerse a flote, perdió el matrimonio que lo condujo a New Jersey, porque ella no quiso seguirme y ya no soportaba aquello "por el intenso frío que hay en esa ciudad, y yo trabajaba en un camión refrigerado, como lo era también el almacén. Aquello no era vida".

Por esa razón se trasladó a Miami en 1988, "cuando estaba latente el fantasma de los Marielitos, que llegaron en la década de los 80. Muchos de ellos cometieron crímenes, otros se metieron en líos de drogas, pero a mí jamás me sedujeron esas actividades. Muchos de los que conocí están muertos, presos, o los andan buscando. Yo nunca tuve líos con la justicia.

"En Miami me establecí en una fábrica de ventanas y cortinas verticales, hasta que compré mis propias herramientas; me hice instalador de cortinas y luego trabajé por mi cuenta. Allí conocí a una muchacha que vendía alfombras de piso y trabajaba en las cortinas. Me casé con ella y vivimos juntos durante 10 años".

Cuando escaseó el trabajo, como no podía darse el lujo de andar con los brazos cruzados, retornó a los camiones de carga de mercancías, y de volteo después, en Tampa, donde viven muchos holguineros, precisó.

"Cuando se ponía mal el trabajo, volvía a New Jersey, donde el jefe me recibía sin problemas, pues cuando uno es serio, responsable y trabaja bien, deja puertas abiertas que te sirven en cualquier otro momento que necesites".

Me contó que a los 20 años de residir en Estados Unidos pudo venir por primera vez a Cuba, porque "la vida te va involucrando y te complicas, porque tienes muchas cosas que pagar y si fallas, te pasan la cuenta. Está el pago de la casa por 30 años y después, impuestos sobre el terreno, el seguro del carro, teléfono, cable, todo hay que pagarlo a su tiempo, aunque estés asegurado".

En Cuba la gente trabaja, pero muchas veces no se aprovecha la jornada, no se rinde lo necesario, y no pasa nada, "pero allá, si no cumples tu jornada, si no trabajas bien y cumples los requisitos establecidos en el contrato, simplemente te votan y se acabó, sin miramientos. Ellos dicen: ´Yo te pago para trabajar, no para que pierdas el tiempo´. No se puede dejar de hacer en ningún momento lo que te toca y la responsabilidad que contraes, porque hay quienes dependen de ti".

Le gusta la tranquilidad con que aquí se vive, el aire que se respira, cómo se protege a los niños y ancianos, la amistad sincera de la gente y los gestos de solidaridad que son comunes en los barrios. Allá en Estados Unidos no se vive como aquí. ¡Qué va! Una persona se cae en la calle, la acera, o tiene un accidente, y nadie lo puede auxiliar. Si lo tocas y dice que lo agrediste o le robaste, puedes ser sancionado.

"¿Mi mayor felicidad? Tener a mi papá en pie con 92 años, a mi madre con más de 80, una hija (en Miami) que me regaló dos nietos, y mis dos hijos varones, uno en New Jersey y el otro en La Habana".

Treinta años es mucho tiempo. Cansado de tanto trabajar y de extrañar a su tierra natal, Mario, ahora en proceso de jubilación, se restableció en Holguín, donde nació hace 61 años. Aunque momentáneamente reside solo, casi siempre está acompañado de buenos amigos y familiares "ya tengo mi techito (casa), el cariño de la gente, y quiero echar aquí el tiempo que me queda de vida, que espero sean muchos años, si Dios quiere".

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Comentarios (1)

  • LALO

    ESTOY DE ACUERDO CON MARIO, UN RELATO BIEN CONTADO,DE UN CUBANO QUE SIEMPRE HA PENSADO EN SU HOLGUIN. YO LLEVO UN POCO MÀS QUE MARIO,YA SON 40 AÑOS FUERA. Y CON 60 AÑOS COMIENZAS A SENTIR EL DESEO Y LA TENTACIÒN DE REGRESAR UN DIA A LA TIERRA DONDE NACÌ. ALGO HA CAMBIADO EN CUBA,YA NO TE LLAMAN TRAIDOR DE LA PATRIA COMO ANTES,PERO AÙN TE MIRÀN COMO AQUEL QUE VIENE DE LEJOS.YA VEREMOS.SALUDOS.