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Sábado, 23 Junio 2018
Que cuente más lo que hay en tu corazón
Celebran Conga contra la Homofobia y la Transfobia, como parte de la jornada de sensibilización organizada por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), en La Habana, Cuba, el 12 de mayo de 2018. Foto: Ariel Ley Royero/ ACN.
Cada mañana cuando se mira al espejo sus ojos buscan rasgos que no existen. Labios más finos, nariz menos pronunciada, cuello más esbelto. La naturaleza le jugó una mala pasada y ella, que se siente tan mujer, tan hermosa, tan única, luce como un chico de 20 años y según su carnet, se llama Ramón.

Miles de personas en Cuba viven y comparten la experiencia de Ramón o Alina, como prefiere ser llamada. Sin importar qué dicen sus cromosomas ellos se sienten hombres y mujeres y prefieren apostar por su felicidad. Sin embargo, aun en pleno siglo XXI aun existen personas que no se conforman con rechazar estas prácticas sino que además agreden a quienes piensan y sienten distinto.

Quienes apuestan por el transformismo son sin dudas de los que más ataques y críticas reciben. Así lo explicó Alina cuando expresa que “cuando una se viste como mujer siempre hay quienes creen que somos unos enfermos. Nos gritan cosas y hasta hay algunos que se ven muy hombrecitos y luego cuando nadie los ve hasta te quieren pagar para que te vayas con ellos. Como si una no tuviera su dignidad”.

Cada 17 de mayo se celebra de manera internacional el Día Mundial de lucha contra la Homofobia y la Transfobia para conmemorar la fecha en que la organización Mundial de la Salud excluyó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales.

Hasta el año 1990, fecha en la que se tomó el acuerdo, quien manifestara inclinación hacia el sexo opuesto o se sintiera contrario a la naturaleza sexual con la que había nacido, era considerado por galenos y sociedad como un enfermo mental o con trastornos psicológicos.

Cuba no escapó a esa mentalidad y durante los años 70, del pasado siglo XX, se tomaron algunas “medidas”, para frenar el auge de la homosexualidad. Afortunadamente rectificar es de sabios y con los años se comprendió que tal actitud era de pueblos bárbaros.

De tal suerte que la marcha en apoyo a la comunidad gay también llegó a este archipiélago de las Antillas y, desde hace unos días, el país entero se ha movilizado en charlas, conversatorios, eventos, presentaciones de películas y marchas en apoyo a homosexuales y transexuales.

“Para la comunidad gay es muy positivo este paso de avance en nuestro país. Esperamos que un día dejemos de ser bichos raros y podamos expresar nuestra sexualidad de manera abierta y respetuosa, tal y como lo hacen las parejas heterosexuales”, así lo expresó Manuel, un joven de 24 años que mantiene una relación con su pareja desde el 2015.

Sobre este particular comentó para el sitio digital www.cubadebate.cu Manuel Vázquez, subdirector de Cenesex, que “la institución colabora en modificaciones de legislaciones como el Código de Familia, en el que se pretende incluir el reconocimiento jurídico para las parejas del mismo sexo y la adopción”.

El funcionario añadió además que “nuestro propósito es que ellas sean respetadas por cómo son, no por su orientación sexual; lo importante es su bienestar y felicidad, de ahí que la temática de las próximas jornadas será los derechos sexuales como derechos humanos”.

Claudia, joven universitaria, explica que la sociedad aun no acepta que se tenga determinada preferencia sexual. “Aun te miran mal cuando vas por la calle de la mano con tu novia como si eso fuera algo de otro mundo. Se tiene que trabajar mucho para que la gente cambie su mentalidad".

“Lo peor son los que te agreden y te dicen groserías, la interrumpe su novia Irene. A veces vamos por la calle de la mano y nos dicen cosas de tapar oídos que llegan a incomodar a uno porque no dejamos de ser mujeres y, sobre todo, personas”.

Más allá de estar de acuerdo o no con la orientación sexual de cada cual, el respeto ante la libertad de elección del otro debería de ser lo primero. Sentirse mujer u hombre, amar a alguien del mismo sexo o del sexo opuesto no puede ser impedimento para que alguien se desarrolle dentro de la sociedad como un individuo más, con sus derechos y responsabilidades.

Ojalá y llegue el día en que cuente más lo que hay en nuestro corazón que el gusto sexual de cada cual.

*Los nombres de los entrevistados han sido modificados a petición suya y para cuidar su identidad.

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