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Sábado, 17 Febrero 2018
Camilo, la imagen del pueblo
En este artículo: Historia
Camilo Cienfuegos. Foto: Archivo
El seis de febrero de 1932 vino al mundo en la barriada de Lawton, La Habana, un niño al que sus padres nombraron Camilo Cienfuegos Gorriarán, y que al paso del tiempo se convirtió en Comandante del Ejército Rebelde, querido, respetado y admirado por su carisma y aportes a la lucha por el derrocamiento de la tiranía de Fulgencio Batista Zaldívar.

Camilo, el hombre de las mil anécdotas se ganó a puro méritos epítetos que dicen a las claras de su personalidad, trayectoria y reconocimientos que sobre su persona vertieron otras relevantes figuras de la Revolución cubana y compañeros de la lucha revolucionaria.

Algunos de esos calificativos fueron el Señor de la Vanguardia, El Héroe de Yaguajay, el Comandante del sombrero alón y la sonrisa franca y el más brillante de todos los guerrilleros, que resumen una trayectoria de reconocida valía en una persona que solo llegó a vivir 27 años, pues desapareció físicamente en un accidente de aviación, el 28 de octubre de 1959.

A Camilo Cienfuegos Gorriarán lo unió una estrecha amistad con el legendario guerrillero heroico, Ernesto Che Guevara. Quizás por coincidencias de la historia ambos inolvidables Comandantes desaparecieron físicamente en el mes de octubre.

Y fue precisamente el Guerrillero Heroico quien calificó a Camilo como el más brillante de todos los guerrilleros, no como un cumplido al compañero desaparecido, sino como justo reconocimiento a sus méritos demostrados en las acciones bélicas.

El ocho de enero de 1959, en el discurso pronunciado por el líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz, en el campamento militar de Columbia, durante la entrada triunfal del Ejército Rebelde a La Habana, Fidel pronunció la histórica pregunta ¿voy bien, Camilo?, muestra de absoluta confianza en el legendario guerrillero.

De su extenso anecdotario cito una de las más conocidas y que puso de relieve su incondicional lealtad a Fidel Castro. Se iba a jugar un partido de béisbol y Fidel sería el lanzador de uno de los equipos, mientras Camilo aparecía en el otro. Al enterarse expresó, contra Fidel ni en la pelota, y jugó como receptor recibiendo los envíos del Comandante en Jefe.

Camilo se ganó un merecido lugar en el corazón del pueblo cubano, que lamentó profundamente su desaparición física, pero lo ha mantenido vivo en el recuerdo y en las realizaciones de la obra a la que consagró su breve pero intensa existencia: La Revolución. Por eso el Comandante Rebelde que encarnó la imagen del pueblo, recibe el tributo de recordación en este aniversario 86 de su natalicio.

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