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Viernes, 19 Enero 2018
Para no perder esos gratos recuerdos
Muchas lamentan que las fotos de recuerdos de un cumpleaños tan hermoso como el primer añito de una bebé se pierda por la rotura de un disco duro de la computadora. Foto: José Miguel Ávila (Archivo)
Cumpleaños, viajes, cenas, los primeros pasos, el sí quiero... Todo eso y más vienen a la mente cuando miramos fotos antiguas. Una parte importante de nuestra vida, recuerdos preciados para cada uno, viven para siempre en esas imágenes. Hoy las nuevas tecnologías han desplazado al álbum tradicional, ese con olor a guardado y a nostalgia.

Discos duros, laptop, ordenadores, celulares y más recientemente las redes sociales, son los depositarios de esos momentos únicos. Cada vez son pocos los que deciden seguir con la añeja tradición de imprimir fotografías salvo bodas y cumpleaños puntuales.

Sin embargo, en no pocas ocasiones he escuchado a más de uno lamentarse al perder gigas y gigas de esos momentos que ya nunca volverán y que conservaban en celulares y ordenadores. Luego, de nada sirven los programas de recuperación, los gritos y hasta las lágrimas. Sin embargo esos olvidados libros llamados álbum han sobrevivido a la memoria y al tiempo de varias generaciones.

Desde hace unos años hay un resurgir en las tendencias de moda y decoración de volver a lo antiguo, conocido como “vintage”. Existen hasta movimientos artísticos que promueven diversas tendencias para rescatar la cultura del álbum. Así encontramos los encaminados en su decoración a viajes, los que tienen temáticas para niños y los que recuerdan graduaciones y eventos escolares.

Aún así, la tendencia cada vez mayor a pasar de imprimir y guardar estos recuerdos a subirlos a la famosa “nube” tecnológica, allí donde el internet lo permita, o conservarlos en las redes sociales donde más de uno se ha expuesto al subir lo que no debía y enseñar más de lo que podía.

Quizás atente un poco el hecho de que imprimir las fotografías implica un gasto adicional reservado solo para los esperados 15 años bajo fuego y sacrificio de padres, tíos y abuelos.

No es menos cierto pero volver a esos recuerdos produce una nostalgia, que de cierta forma nos hace revivir momentos únicos al lado de algunas personas ausentes físicamente, quienes no volverán a sonreír a nuestro lado el próximo cumpleaños o la siguiente Navidad o la fiesta del 31 de diciembre.

No me niego al progreso, ¡jamás! Pero me parece bonito rescatar esa cultura a la que el cubano nunca fue ajeno. Esos álbumes donde las abuelas parecían damas sacadas de películas o de los amigos del pre, flacos y con el pelo largo; o esas otras tomadas justo cuando alguien cerraba los ojos o hacía algún gesto simpático.

Dicen que recordar es volver a vivir, y las fotos siempre nos harán volver a esos recuerdos eternos, donde seremos siempre niños o tendremos 16 otra vez.

Como dice una canción de moda: “Guardamos este amor en una fotografía/construimos estos recuerdos para nosotros mismos /en donde nuestros ojos nunca se cierran /los corazones nunca se rompen/ y los momentos quedan quietos, congelados para siempre”.

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Comentarios (2)

  • Dania

    Buen artículo, muy de acuerdo, estoy entre quienes abogan por mantener y revivir los álbumes familiares, acabo de hacer uno para mi mamá de 91 años con fotos de todos sus nietos, hijas, bis y tataranieto, y su alegría gue grande. Dijo que fue su mejor regalo de Navidad y no se cansa de mirar fotos que son un retrato de la familia que construyó con tanto amor.

  • Ana Bárbara

    Hola Dania, muchas gracias por tu comentario. Creo que mirar esas fotos es volver a vivir momentos únicos. Gracias por compartir esa linda experiencia!!!