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Jueves, 24 Mayo 2018
Oficios que se van
  • Escrito por Flavia L. Dotres Sánchez
Una de las escuelas de oficios en Cuba donde se fomentan estas profesiones. Foto: Radio Cadena Agramonte
Los pueblos y por ende sus costumbres van evolucionando cada día, mientras que las nueva tecnologías van ganando espacios, confinando al descuido profesiones u oficios que antiguamente fueron esenciales para la cotidianidad de las personas.

Existen los que simplemente han cambiado de nombre con el que los conocemos tal es el caso de los antiguos bañeros, ahora llamados socorristas; mientras que la mayoría perdieron su puesto al ser sustituidos por una máquina.

Cuba, está llena de diversidad de oficios representativos y que nos distingue de otros países. Estas labores surgieron por muchas razones, y en ciertos casos estos están fuera de lo común para cualquiera que observe desde afuera.

Entre estas peculiares profesiones, encontramos las siguientes como unas de las más famosas:

Afilador
El afilador era aquel que deambulaba entre ciudades y pueblos con su carrito o bicicleta para afilar instrumentos con filo, tal como cuchillos o tijeras. A mediados del siglo XX, los afiladores se empezaron a asentar en locales de grandes ciudades, siendo cada vez menos los que viajaban de pueblo en pueblo.

Con la llegada del sistema capitalista basado en el consumo, el oficio se fue perdiendo en beneficio de una cultura de usar y tirar en la que no tenía cabida el afilar los instrumentos de corte. Aún a día de hoy, sigue siendo una profesión común en algunos países fundamentalmente de Latinoamérica.

Colchonero
Hasta la llegada de los colchones de materiales sintéticos, los colchones más comunes en cualquier casa eran los colchones de lana. La lana de estos colchones se apelmazaba con el uso durante meses, y era necesario llevar el colchón al colchonero para que varease la lana, desapelmazándola para poder ser usado el colchón como el primer día. Aunque en Cuba este sigue siendo un oficio altamente demandado.

Campanero
Los campaneros existían en la mayoría de iglesias, y eran los encargados de tocar, repicar y voltear las campanas de la iglesia. Del mismo modo, también era el encargado de revisar el mantenimiento de las campanas, revisando las ataduras de los badajos, la tensión de los distintos cables y cuerdas, así como la supervisión del reloj de la iglesia.

A los países se los distinguen por sus costumbres, por su gente, por su historia, pero no solo esto lo que hace que resalte un país, sino que también se incluyen en sus costumbres los oficios que suelen desempeñar los habitantes para ganarse el pan de cada día.

En Cuba existen otros que ya forman parte de la idiosincrasia del cubano:

Conductores de bicitaxis
Las bicitaxis son un transporte bastante popular, útil para distancias no muy largas, además del beneficio de llevarte hasta la puerta de tu caso o destino, diferencia sustancial con el transporte público.

Llenadores de fosforeras
Los cubanos están acostumbrados a darle toda la vida posible a los objetos que utilizan, y las fosforeras no son la excepción, por ello se las ingeniaron con gran paciencia para poder llevar a cabo esta labor, que además de ser útil es muy original y diferente.

Boteros
Se trata de choferes de taxis que conducen coches antiguos muy vistosos, estos tienen una particularidad, y es que estos transportes tienen sus rutas específicas, por lo que cuando uno se monta en ellos pueden encontrarse con que se suban y bajen varios pasajeros durante el trayecto que se esté recorriendo.

Vendedores de discos
En la mayoría de los países es completamente ilegal vender discos que no son originales, pero en la Isla esto es algo bastante normal. Estos vendedores ofrecen de casi todo tipo de música y disímiles géneros.

Sin dudas existen otros muchos oficios que no pudieron ser listados, tales como molinero, lechero o carbonero cada uno tan importantes como el resto, y si bien algunos pueden ser sustituidos por los avances de la ciencia, otros si no fomentamos su ejecución desaparecerán para siempre.

Si bien existen escuelas de oficios, estas se encaminan más hacia áreas de la construcción en diferentes materiales, pero otros solo se transmiten de generación en generación. La preocupación está en que si desaparecen por completo, quién afilará nuestras tijeras o arreglará los relojes de las iglesias.
Todas las profesiones son importantes y es deber de la sociedad y el estado velar por su enseñanza y continuidad a las nuevas generaciones.

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