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Viernes, 19 Enero 2018
Responsabilidad y orgullo de llevar sangre e ideas de Albizu Campos
En este artículo: Puerto Rico
Rosa Meneses Albizu-Campos. Foto: Arnaldo Vargas
Rosa Meneses Albizu-Campos lleva sangre peruana y puertorriqueña. Le satisface haber vivido en Cuba durante más de 20 años, donde estudió filología y también derecho en la Universidad de La Habana. Mujer sencilla y comprometida con las causas justas de los pueblos, confiesa que su mayor orgullo es ser nieta del prócer independentista Pedro Albizu Campos.

¨Mi vida transcurre entre Cuba y Puerto Rico. Ejerzo la abogacía en San Juan. He trabajado con el Partido Nacionalista, que presidí durante muchos años y del cual ahora soy su delegada en el exterior¨. No podía ni puede ser de otra manera, pensé mientras observaba su rostro y la tristeza que reflejan sus ojos cuando rememora la manera en que murió el abuelo, víctima de las crueles torturas sufridas en cárceles estadounidenses por defender sus ideas independentistas.

Por defender sus ideas Don Pedro sufrió encarcelamiento durante 23 años (de 1937 a 1947, 1950 a 1953 y finalmente, de 1954 1964), sin poder ver a sus hijos ni conocer a sus nietos. Como a pesar de tan inhumano tratamiento no pudieron amedrentar su voluntad de lucha, intentaron deteriorar su salud física y mental con prácticas que le provocaron un derrame cerebral.

El propio Albizu Campos afirmaba que en el presidio había sido objeto de experimentos con radiaciones. Para examinarlo viajó a Puerto Rico el Dr. Orlando Damuy, presidente de la Asociación de Cáncer de Cuba, quien determinó que, ciertamente, las quemaduras en su cuerpo eran consecuencia de la intensa radiación a que había sido sometido sin brindarle atención médica alguna.

Al respecto, el Departamento de Energía de Estados Unidos reveló en 1994 que se habían realizado experimentos con radiación en seres humanos en las décadas de 1950 a 1970, sin el consentimiento de los prisioneros, entre los que, sin lugar dudas, se encontraba Pedro Albizu Campos.

Como consecuencia de tales prácticas, el 21 de abril de 1965 dejó de existir físicamente a los 73 años de edad, el batallador Albizu Campos, quien había expresado que ¨...El valor en el individuo es un supremo bien. De nada vale al hombre estar lleno de sabiduría y de vitalidad física si le falta el valor. De nada vale a un pueblo estar lleno de vitalidad y de sabiduría si le falta el valor¨.

Se nublan los ojos de Rosa cuando habla de la manera en que murió su abuelo, sin poder cumplir el anhelado sueño de ver libre a la patria amada. Tristeza a la que se suma el hecho de haberlo visto por primera vez en 1964, cuando ya se le acababa la vida.

¨Vivíamos en Perú, y mi madre, para entrar a Puerto Rico con nosotros, que éramos niños, tuvo que usar un pasaporte peruano, para poder conocer al abuelo que nunca antes habíamos visto. Fue un encuentro inolvidable. Llegamos a donde lo cuidaban, en una casa alquilada por el Partido. Nos ubicamos alrededor de su cama. Él tenía el lado derecho paralítico y no podía hablar. Juanita, la compañera que lo cuidaba, lo toca y dijo: Don Pedro, mire quienes están aquí, para verlo. Entonces él vira la cabeza, nos abrazó con el brazo que podía hacerlo, y lo vimos reir y llorar, como nos sucedió a nosotras. Después tuvimos que conformarnos con el recuerdo¨.

La amiga Rosa atesora en su memoria toda la historia de luchas de su abuelo y los maltratos que sufrió por no dejarse intimidar ni sobornar por el poderoso imperio que aún mantiene a su querido Puerto Rico como estado ¨libre¨ asociado, en contra de la voluntad popular.

Don Pedro o el Maestro, como solían llamarlo, además de prominente político que dedicó su existencia a la lucha por la independencia de Puerto Rico, estudió ingeniería química y derecho en las universidades estadounidenses de Vermont y Harvard, respectivamente. Participó en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Se solidarizó en Boston con las luchas por la liberación de Irlanda y la India; y en busca de apoyo para su causa, viajó a República Dominicana, Haití, México, Perú, Argentina y Cuba, donde tuvo que refugiarse en la embajada de México en La Habana, por un fogoso discurso pronunciado contra la dictadura del tirano Gerardo Machado.

Pedro Albizu Campos fue, como todos los héroes, un buen ser humano

El joven Pedro se enamoró, a primera vista, de la bella peruana Laura Meneses del Carmen cuando cursaban estudios en la Universidad de Harvard, Estados Unidos. Él, la carrera de Derecho. Ella, que ya era Dra. en Ciencias Naturales y Biología, pasaba un postgrado, convirtiéndose en la primera mujer hispanoamericana en ingresar a la sección femenina de la prestigiosa Universidad de Harvard.

Me contó mi entrevistada que Laura, la abuela, nació el 30 de marzo de 1895 en Arequipa, Perú, en cuya sociedad brilló por su vida profesional y llegó a ser secretaria de la misión de Cuba en Naciones Unidas, algo que no llegó a conocer Don Pedro. El matrimonio se celebró en Puerto Rico, en 1922, y por respeto a las creencias de su madre, Doña Emilia del Carpo, accedió a la solicitud de Albizu de realizar también una ceremonia religiosa.

Para compartir su vida con Albizu, Laura tuvo que enfrentar a la familia porque él era extranjero, negro, pobre y estaba envuelto en cuestiones políticas. Ella, sin embargo, lo amó entrañablemente y compartió sus ideas, asumiendo la lucha de Pedro por la independencia de Puerto Rico.

Sus abuelos tuvieron tres hijos: ¨Pedro, el mayor, sociólogo, con un doctorado en economía y cuyos hijos nacieron en Cuba. Rosa Emilia, casada con un compañero del Partido Nacionalista de Puerto Rico, del cual llegó a ser su presidenta, y sus hijos nacieron en México. Y mi madre, Laura Esperanza Albizu Campos Meneses, menor de los tres, cuyos hijos nacimos en Perú. Como ves, nuestra familia está dispersa por el mundo¨.

Como cuestión lógica, cuando Albizu fue a prisión, pidió a Laura que partiera a Perú con sus hijos para evadir la persecución. Entonces ella se refugió en la casa de los padres y mantuvo un fluido intercambio de lindas cartas con su amado esposo.

¨Como vivíamos en Perú, mi madre, Laura Esperanza Albizu Campos Meneses, se casó con un peruano que llevaba el mismo apellido de mi abuela y segundo suyo (Meneses), por cuya razón tengo sus apellidos, pero al revés: Meneses Albizu Campos¨.

La madre de Rosa, actualmente con 90 años de edad, tuvo una vida muy activa, pues ocupó los cargos de secretaria general del Consejo Mundial por la Paz en Perú y a nivel internacional; fue secretaria del Tribunal antiimperialista de nuestra América, con el Dr. Guillermo Tobiello. Era muy solidaria con todas las causas justas y realizó una intensa labor internacional por la independencia de Puerto Rico.

En tanto Rosa, quien me dedicó unos intensos minutos de conversación en la sede provincial del ICAP, aquí en Holguín, ejerce la abogacía en San Juan, Puerto Rico, pero confiesa que no puede estar mucho tiempo sin volver a Cuba, porque ¨esta también es mi tierra, a la que nos une la historia y muchas vivencias imposibles de borrar, pues además de todos los amigos que tengo aquí, mi única hija es cubana (vive en Francia) y me dio una bella nieta que acaba de cumplir tres años de edad¨.

En reciente visita a Holguín, el también destacado luchador independentista Oscar López Rivera, quien permaneció en prisiones estadounidenses durante casi 36 años, destacó sucesos que unen a nuestras islas caribeñas, y a próceres del hermano pueblo que no escatimaron esfuerzos para ver libre a su querida patria. Pedro Albizu Campos es un ejemplo que sirve de bandera a quienes realmente quieren ver a Puerto Rico libre e independiente.

Y como a Cuba y Puerto Rico nos une la historia, imposible olvidar que aquí cayeron solidarios luchadores como Juan Rius Rivera, natural de Mayagüez y veterano del Grito de Lares, quien desembarcó en enero de 1870 en Cuba para sumarse a la Guerra de Independencia (de los Diez Años), que estuvo junto a Maceo en la viril Protesta de Baraguá, entre otros méritos.

El propio General Antonio Maceo, en carta enviada al compatriota Anselmo Valdés, el seis de junio de 1884, desde Honduras, escribía: ¨...Cuando Cuba sea independiente, solicitaré permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava eso porción de América¨.

Tal determinación quedaba asentada en el primer artículo de los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano (PRC), fundado por José Martí el 10 de abril de 1892: ¨El PRC se constituye para lograr la independencia absoluta de la isla de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico¨.

Rosa Meneses Albizu-Campos, nieta de Don Pedro, el Maestro, es heredera de todas esas ideas independentistas que unen para siempre en la historia a las caribeñas islas de Cuba y Puerto Rico.

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