Hay 846 invitados en línea

Viernes, 24 Noviembre 2017
Cotorras contra dinero a favor del futuro de Cuba
Unos amigos que saben que ahora trabajo en Ciénaga de Zapata me pidieron con cierta inocencia que les llevara unos pichones de cotorra.
Inicialmente me resistí a creer lo que había escuchado, pues ellos cuelgan en sus casas títulos universitarios; por lo tanto han de saber lo difícil que es la reproducción de estas bellísimas y muy cariñosas aves domesticables, pero que están en peligro de extinción.
No quise ser petulante ni agredirlos con mis argumentos pero le confieso que estas peticiones me hirieron lo profundo de mi conciencia.
Me gusta proteger a los débiles, en ello ha influido la labor educativa del Estado cubano, que nos ha inculcado a sentir en carne propia el dolor ajeno, y seguir con ello la sentencia martiana.
Sin dudas resulta llamativo oírlas repetir palabras en varios idiomas, y no hablar como decimos con frecuencia; pero no lo duden, como más hermosas lucen las cotorras es en su medio natural, y la mejor manera de disfrutarlas es a través de la observación de aves, tal como lo hacen los turistas extranjeros.
No digo que los visitantes llegados de varios países sean todos protectores de la flora y la fauna, y que los cubanos son destructores del medioambiente, pues tanto algunos, y repito que algunos, no todos, se aprovechan del tráfico ilegal de tan débiles criaturas con fines de lucro, para ganar unos pesos sin pensar en el futuro de todos.
Por ello les comento, créanlo o no, que la protección de las cotorras y de toda la flora y la fauna es un patrimonio de todos, el que seguirán atrayendo más visitantes para la Ciénaga de Zapata.
Y que cada arribo foráneo beneficia al turismo cubano, al estatal y al particular, al que renta habitaciones o al dueño de restaurantes, al chofer de alquiler, al artesano; en fin, a todos los cubanos que reciben los beneficios de los ingresos en moneda dura de forma directa o indirecta.

Les resumo que la protección del medioambiente no es solo un deber, es necesidad, obligación, y garantía socioeconómica para todos; pues un medio sano y bien protegido es sinónimo de estabilidad, y un país con esas condiciones facilita la inversión extranjera, como los necesita Cuba en estos momentos.
Las garantías están dadas a través de leyes, pero la más valiosa de las regulaciones se logra con la convicción de que todos somos responsables del cuidado y conservación de la flora y la fauna.
Soy fiel protector de la naturaleza, en ello influyeron mis profesores de geografía, y mis padres que nunca los vi agredir a madre natura.
Sé que no hubo maldad en el deseo de mis amigos, ellos gustan de la naturaleza y por ello querían tener a tan fiel y graciosa compañía en casa; pero reflexionemos, si todos nos hacemos de las coloridas cotorras en casa, las generaciones de mañana no podrán disfrutar de su grata presencia en el reino animal.
Tomemos conciencia de que enjaular cotorras, o cualquier otra especimen del reino animal salvaje, es enjaularnos, es apuntar hacia nosotros mismos, y al final el tiró saldrá por la culata, como reza el refrán.
Estimado lector, un poco dinero por especie tan valiosa no es el modo vivir, hay que pensar en el presente y el futuro, y hasta en el pasado; y les pregunto para concluir, a ustedes no les hubiese gustado tener en la Cuba de hoy a los monos y perezosos que habitaron en este archipiélago años atrás; sé que su respuesta sería que con toda el alma les gustaría que nosotros, y los turistas extranjeros, nos fuéramos de excursión no solo a ver aves, sino a otras especies ya desaparecidas. En ustedes está la decisión. Hasta un próximo encuentro.

Deja tus comentarios

Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.

0 / 500 Restricción de Carateres
Su texto debería tener menos de 500 caracteres

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios