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Viernes, 24 Noviembre 2017
Para enfrentar la doble tentación en Cuba
Doble Tentación es el título de un reality show que está de moda en algunas casas, por suerte en algunas. Y así lo digo porque este producto extranjero es pura banalidad, muy ajeno a la cultura cubana.
Yo lamento que un sobrino mío lo vea, y me reprocho no ser mejor interlocutor para convencerlo de optar por mejores prácticas, como él lo hace con los documentales que se exhiben por el canal Multivisión, para citar un ejemplo.
Mi sobrino solo tiene 18 años, le falta madurez y mejor orientación para discernir bien entre lo de buena factura y lo pésimo llegado en el paquete; pero él no es el único responsable, sus padres deben hacerle ver por qué ese espectáculo es de mal gusto, también la escuela que debe estar atenta a dichas producciones y debatir con la joven generación bajo el prisma de la discusión sana no impositiva.
El que comercializa el paquete debe saber si además de obtener ganancias le está vendiendo el alma al diablo, pues está ofreciendo un producto de baja estatura, que enajena y embrutece.
Y hasta los Comité para la Defensa de la Revolución (CDR) deben ver con preocupación lo que pasa alrededor pues esta organización de masas se creó para vigilar y defender la Revolución cubana y debían discutir con bases firmes la conveniencia o no de difundir algunos productos que parecen inofensivos, como Doble Tentación.
Los que trabajan en los medios de comunicación saben cuánto cuesta el minuto de televisión, es por ello que preocupa que en esta producción pasa el tiempo sin que pase nada; me pregunto con qué intención corre el tiempo entre los protagonistas, mientras los espectadores permanecen embobecidos frente a la pantalla sin pensar en nada.

¿Será intencional procurar que el receptor llegue a no pensar? Si ese es el propósito, nada tiene que ver con el cubano que se siente actor en el estudio o el trabajo, a pesar de que no todos trabajen con las mismas ganas.
El Estado cubano ha trazado el camino en defensa de lo mejor con varias propuestas; un ejemplo es La mochila que se puede encontrar en los Joven Club de Computación, pero lamentablemente este programa no es suficientemente conocido, por ello no bien aprovechado, aunque tampoco contiene todo lo que el pueblo pide ver.
Conozco de un reportero que se llegó hasta La Mochila en busca de materiales de buena calidad que deseaba compartir con su familia, pero no los encontró, comprendo que aún queda un trecho para esta buena intención que da sus primeros pasos.
En mi opinión el pueblo puede hacer solicitudes y los encargados de su confección valorarían su inclusión, esto sería una forma de enriquecerla.
La mochila llegó y pide a gritos que se le explote para bien de la identidad nacional frente a la avalancha globalizadora.
La escuela debiera jugar un papel protagónico al respecto, y cada vez que se fuese a debatir un producto cualquiera de La mochila o no, que este sea debidamente planificado para que no resulte rechazado como ocurrió lamentablemente, en algunos lugares, durante la discusión tan necesaria de la película Cuba Vive.
Se sabe que no toda la producción extranjera es de mala calidad, pues desde allá llegan buenos ejemplos que incluso se exhiben por la Televisión cubana y en las salas de cine del país.
Por eso lamenté tanto no encontrar en La Mochila el filme El color púrpura donde aparece con actuación magistral de Harpo, un personaje de muy mala calaña, interpretado nada más y nada menos que por el excelente actor estadounidense Danny Glover, a quien los cubanos mejor conocen por su defensa de Los Cinco, y sobre todo de Gerardo Hernández, cuando cumplían injustas condenas en aquel país.
Hoy día los cubanos tenemos una doble tentación entre lo bueno que se produce en el país, por RTV Comercial por ejemplo, y lo malo o muy malo que se nos ofrece en el siempre tentador paquete.
Entonces es responsabilidad individual y colectiva disfrutar de lo edificante, alejado de la enajenación que tanto persiguen sembrar en las masas los medios masivos de muchos países.
Por ellos traigo a colación el título de una canción del gran ex Beatle Paul McCartney: “Algunos quieren llenar al mundo con tontas canciones de amor”, solo que hoy el problema va más allá de la letra de las canciones, y se expande como virus de computadoras las telenovelas y los reality shows, término este que lamentablemente se copia del inglés en vez de decirlo con alguna variante en español, quizá “espectáculo a lo real”. En ustedes está la decisión de enfrentar la doble tentación.

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Comentarios (1)

  • Alexander Diaz

    Buen día Juan Carlos:
    Soy Alexander Díaz, especialista principal de comunciación de la dirección nacional de Joven Club.
    Ante todo muchas gracias por su opinión y sus consideraciones acerca del producto Mochila. Usted puede escribirnos al correo mochila@jovenclub.cu y solicitar algun contenido que quiera ver. Nos compete a todos lograr que Mochila cada día logre mas aceptación y posicionamiento en la familia.
    Saludos.