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Martes, 12 Deciembre 2017
Temporada ciclónica: Vale estar siempre alertas
El corte de árboles o de algunas de sus ramas es una medida preventiva para evitar daños a casas y la circulación de peatones y equipos automotores. Foto: Amauris Betancourt (Archivo)
¿Sabe usted cómo se pone nombre a un ciclón? ¿Conoce los efectos negativos y los beneficiosos que pueden traer consigo estos fenómenos? Pues ahora que la temporada ciclónica ha iniciado quizás le interese saber algunos datos al respecto.

La temporada ciclónica en Cuba acaba de comenzar y es tiempo propicio entonces para mirar más de estos fenómenos naturales que tanto daño han provocado a nuestro país.

La palabra "huracán" deriva del vocablo Maya "hurakan". Este era el nombre de un Dios creador, quien, según los mayas, esparció su aliento a través de las caóticas aguas del inicio, creando, por tal motivo, la tierra.

Ahora bien qué es un huracán. Es el más severo de los fenómenos meteorológicos conocidos también como ciclones tropicales. Estos son sistemas de baja presión con actividad lluviosa y eléctrica cuyos vientos rotan en sentido contrario a las manecillas del reloj.

Año con año, los ciclones se forman en el mar y llegan con diferente fuerza y efectos a la tierra, en donde las zonas costeras son sin duda las más afectadas por sus efectos devastadores.

Miles de personas pierden todas sus pertenencias, por lo que es muy importante aprender y practicar ciertas conductas que permitan minimizar sus efectos en la salud y en las vidas de quienes son afectados.

Un huracán que afecta tierra firme puede provocar daño en cuatro formas diferentes, el viento, las mareas, las lluvias torrenciales y los tornados.
Los vientos de un huracán pueden dañar o destruir completamente vehículos, edificios, caminos, además de convertir desechos y escombros en proyectiles que son lanzados al aire a gran velocidad. Por lo que las acciones de la defensa civil recomiendan que mientras estos fenómenos acontecen no se debe salir, lo mejor es quedarse en un lugar protegido.

Muchas veces, después del paso de un ciclón, los efectos secundarios de estos siguen afectando a la población. Estos incluyen: epidemias, ya que el ambiente húmedo que queda tras el paso de un huracán, combinado con la destrucción de instalaciones sanitarias y un clima cálido puede inducir epidemias que pueden seguir cobrando vidas por mucho tiempo.

Los indeseables apagones y dificultades para el transporte, pues las tormentas dañan puentes y carreteras, complicando los esfuerzos para transportar alimentos, agua para consumo humano y medicamentos a las áreas que lo necesitan.

meteorologia holguin amauris18Lo más recomendable en esta etapa que se extiende desde el primero de junio y hasta el 30 de noviembre es estar siempre preparados y alertas.
Cada año se prepara una lista con los nombres que recibirán los huracanes que se vayan sucediendo a lo largo de la temporada. Estas listas, que se repiten cada seis años, incluyen un nombre por cada letra del alfabeto y alternan nombres masculinos con femeninos.

El uso de este procedimiento se debe a la precisión y facilidad que supone para la comunicación escrita y hablada el usar nombres de personas en lugar de otras denominaciones que se utilizaban antes.

Y es que durante muchos siglos, el bautismo de los huracanes quedaba determinado por el santo del día en que manifestaban su poder de destrucción en una zona concreta.

A finales del siglo XIX, el meteorólogo australiano Clement L. Wragge fue el primero en referirse a huracanes utilizando nombres propios de mujeres. Para ello se servía de nombres bíblicos. Ya en 1953, en los Estados Unidos se decidió identificar a las tormentas con nombres de mujer.

En algunas ocasiones, cuando un huracán resulta especialmente destructivo, su nombre es retirado y sustituido en la lista por uno que empieza por la misma letra. Cualquier país que se vea gravemente afectado por un huracán tiene la posibilidad de solicitar la retirada de su nombre. De esa forma, ese nombre no podrá ser utilizado durante al menos los 10 años siguientes para evitar confusiones.

Entre los más dañinos a nuestro país se registran sin dudas el huracán de Santa Cruz del Sur, el cual tuvo lugar en 1932 y dejó tres mil 500 muertes, el huracán Flora que azotó a nuestro país en 1963 y dejó un saldo de dos mil muertos y más recientemente los huracanes Ike y Sandy.

Pero tal motivo siempre que se avecine uno de estos fenómenos atmosféricos, lo más recomendable es seguir siempre las orientaciones de la defensa civil. Estemos siempre preparados y alertas.

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