Hay 885 invitados en línea

Sábado, 23 Septiembre 2017
Radamé Fonseca: el Che era increíble
En este artículo: Holguín Sociedad Historia
Radamé Fonseca Ríos, natural de Palma Soriano, pero holguinero por adopción tuvo la oportunidad de estar junto a Ernesto Che Guevara, en los primeros años de la Revolución.

“Vinimos al aeropuerto a recibirlo, se le hizo un recibimiento bueno, se trajeron unos cuantos macheteros, era el central Antonio Maceo el primero que arrancaría en Cuba, habían macheteros de varios centrales de aquí mismo, de toda la provincia. Pero el Che era implacable con lo que no estuviera a favor de apoyar la Revolución, entonces los macheteros con su mocha ahí, y cuando el Che ve a los trabajadores le dice, y ustedes que hacen ahí, le dijeron ellos: no, vinimos a recibirlo a usted Comandante, y dice el Che: no hubiera sido más productivo quedarse picando caña que venir a verme a mí. Fíjese que clase de hombre era aquel, el Che era increíble, ahí mismo la gente soltó muchas gracias y se fueron a cortar caña, fueron a hacer lo que dijo el Che”.

“Yo era jefe de la parte agrícola de los centrales Cristino Naranjo y Antonio Maceo entonces estamos de recorrido, el Che era el que iba a revisar como andaba todo, antes y después de la arrancada, era una gente muy preocupada y cuando íbamos por la guardarraya dice el Che: para aquí, para aquí, nosotros pensamos que era para preguntar por la caña, entonces los periodistas y los fotógrafos se bajaron también, y el Che les dijo: no ven que voy a orinar, déjenme ver si me van a retratar ahora”.

“En Maceo ya se estaba cortando caña, llegamos a un albergue que se llama Walter Mulett, y entonces estaba la gente almorzando y cuando vieron al Che, la gente se volvió.

Loca, adonde quiera que llegaba era así, le dijeron al Che: venga Comandante lo invitamos a almorzar, venga por aquí, venga, y el Che le contestó: Cuando ustedes acaben acepto, pero tienen que acabar primero de comer. Vea, la gente se tragó la comida aquella en un segundo. Es que ya se sabía que al Che no había quien lo invitara a una comida especial ni nada de eso, tenía que ser algo normal, junto con los trabajadores.

Mientras tanto el Che se quedó conversando con los trabajadores, está frente a la grúa, se descarga la carreta de caña, pero le da por sentarse en una piedra que hay allí, pero ve una lata por allá de las que tiran la gente y como para allá no había nada, y hace así: tan, le dio el cuerazo a la lata y esta brincó y saltó, tan, el otro falló, entonces dice: ¡Ah!, estoy mal, oiga para darle desde la posición de sentado a una lata por allá, esas eran las cosas de él, que era implacable con él mismo”.

“Seguimos entonces para el central, toda la parte agrícola me tocaba informarla a mí, la caña, la variedad, lo que podía saber yo, como siempre me crié cortando caña, sabía un poco, cuando llegamos ya estaba el central sonando rummmmmmmm, pero allí ya le toca informar al del central, y así fue, le informaron al Che a la hora que arrancó, el tiempo en que iba a estar moliendo, los parámetros de eficiencia que había que lograr, todo, cada detalle”.

A Radamé Fonseca Ríos le quedaron impregnadas en su conducta muchas de las cualidades que aprendió del Che las cuales puso a prueba en sus hijos.

Deja tus comentarios

Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.

0 / 500 Restricción de Carateres
Su texto debería tener menos de 500 caracteres

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios