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Jueves, 14 Deciembre 2017
Impresionada la canadiense Iris Cogger del sistema educacional cubano
Iris Cogger junto a su esposo Gordon Cogger. Foto: Arnaldo Vargas
¡Cuánta razón tenía José Martí al escribir el 13 de julio de 1886 que “la escuela ha de equipar la mente para la faena de la vida!”. Es lo que piensa también la amiga canadiense Iris Cogger, quien quedó gratamente impresionada de las visitas que hizo, como parte de la Brigada de Trabajo Voluntario y Solidaridad con Cuba “Ernesto Guevara”, a la Escuela Elemental de Música “Raúl Gómez García” y la sede de la Compañía Infantil “Ronda de los Sueños”, de esta ciudad de Holguín, entre muchos otros contactos sostenidos durante años con centros educacionales y de arte cubanos, incluidos algunos de territorios montañosos del denominado Plan Turquino.

Esa atracción por el sistema educacional cubano se debe a su condición de eterna educadora, pues ejerció la docencia y jamás ha podido separarse de esa condición, enaltecida por el Apóstol de la Independencia de Cuba cuando dijo sentirse muy a gusto “...en el empleo más venerable y grato, en aquel dulce empleo de maestro en que se sirve mejor a los hombres y se padece menos de ellos”.

Junto a su compañero de la vida, Gordon Cogger, Iris ha visitado ocho veces esta isla de la libertad, y aunque satisfecha de cuanto ha visto y vivido, me comentó con una preciosa sonrisa a flor de labios, “él me supera, pues ha venido sistemáticamente desde el año 1964 y conoce como nadie a Cuba, a sus dirigentes, al pueblo y hasta su geografía”.

Entre otras interesantes experiencias, me contó de la felicidad que experimentó aquella vez que, con la brigada, ayudó a construir una escuela en plena Sierra Maestra, nombrada Camilo Cienfuegos. “Allí, junto a nosotros y a los constructores, también estaban los estudiantes. Fue muy lindo trabajar junto a ellos y conocer sus ideas, sus valores, su entusiasmo y su compromiso”.

Aunque los brigadistas canadienses que han venido a Cuba cargados de amistad y solidaridad en los últimos 25 años, no lo hacen en calidad de turistas y se costean sus gastos, el país amigo es el principal emisor de turistas a la isla, sobre todo a esta nororiental provincia de Holguín, aportando el 50 por ciento de los visitantes, seguido del Reino Unido, Alemania, Italia y Holanda.

La carismática Iris hace honor a las acepciones de su nombre: diosa del arcoíris; controladora de la cantidad de luz que penetra en el ojo humano, y mensajera de los dioses en la Ilíada.

Con permiso del amigo Gordon, ella irradia luz de su mirada y enamora la atención del interlocutor con un diálogo inteligente y fraternal. De esa manera dibujé en mi mente a esa señora que fue entrenada para enseñar, incluso, música, y quiso distinguir los contrastes entre aquellos alumnos que tuvo y los que ha visto en Cuba. “Aquellos niños tenían serios conflictos psicológicos, que derivaban en problemas de conducta. Era algo que impedía poder concretar mi deseo, mi voluntad de educarlos”.

Sin pretender establecer comparaciones entre ambos sistemas educacionales, porque cada país tiene sus propias concepciones de la educación, Iris me explicó que los maestros en Canadá se enfrentan a las aulas con muchos alumnos y les resulta muy difícil interactuar con ellos, establecer una atención diferenciada, según sus características y capacidad de aprendizaje, e incluso, controlar la disciplina.

“Aquí las aulas son más pequeñas, los estudiantes son educados, manifiestan buen comportamiento y se ayudan mutuamente. Eso lo he visto en diferentes centros de enseñanza que he visitado, en los cuales pueden existir algunos problemas materiales, pero no faltan las cosas más importantes, como la preparación y ética del educador; y el interés y disciplina de los alumnos”.

Confieso que con los brigadistas “Che Guevara” comencé a conocer más sobre Canadá, su clima, economía, tradiciones, habitantes, y cómo ha abierto sus puertas a migrantes de diferentes partes del mundo. Sabía que Cuba y Canadá mantienen relaciones diplomáticas oficiales desde hace 72 años, que era reconocida la amistad entre Fidel y el extinto primer ministro Pierre Elliot Trudeau, quien nos visitó en enero de 1976, y cuyo hijo, que ocupa igual cargo, lo hizo recientemente; y sobre los masivos y populares “Maratones de la Esperanza” en homenaje al valiente corredor Terry Fox, cuyo nombre oficial era Terrance Stanley (28 de julio de 1958- 28 de junio de 1981) y trabajó arduamente en pro de las investigaciones contra el cáncer.

En esta ocasión tuve la feliz oportunidad de dialogar con varias canadienses de muy avanzada edad, conocedores de la historia de amistad y respeto mutuo entre ambos gobiernos, y la actual política expresada por su Primer Ministro, de relacionarse, sin restricciones, con todos los elementos de la sociedad cubana.

iris cogger en biran f avargasEllos, como los esposos Gordon- Iris Cogger, han aprendido mucho de Cuba en estos años; y los que vienen por primera vez, quedan gratamente impresionados de la tranquilidad con que se vive aquí, del humanismo y amistad de la gente en todas partes. Durante su visita al Complejo histórico Casa Natal de Fidel y Raúl, en Birán, aprendieron mucho de la familia Castro Ruz, por la información recibida y las respuestas a gran cantidad de preguntas, por parte del historiador, Lic. Antonio López.

Lo mismo sucedió en los demás sitios visitados, sobre todo, las escuelas, porque como expresó Iris, “para muchos puede parecer un sueño esta experiencia cubana en materia de educación, donde los cubanos pueden graduarse de las carreras que deseen; y la formación de artistas en diferentes manifestaciones, que luego se incorporan a agrupaciones de la provincia y municipios o pueden realizar sus propios proyectos. Todo eso, sin que les cueste un centavo. Es lindo, impresionante y gratificante”.

Y nosotros, que vemos el asunto como algo tan normal y corriente, les explicamos que todo cuanto se hace fue vaticinado por Fidel en su histórico alegato “La historia me absolverá”, tras los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, de Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, puesto que entre los principales males de Cuba, él consideraba: “El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud”.

En el caso específico de la educación, Iris, su esposo Gordon y muchos otros amigos canadienses, conocen que la gran batalla comenzó con la Campaña de Alfabetización en 1961, poco después de la victoria, y que después se llenaron de escuelas los campos y las ciudades; la preparación de los educadores es permanente, científica y sin límites de categorías, y que el ciudadano tiene acceso a estudios universitarios sin distinción alguna.

Iris Cogger me manifestó su felicidad y satisfacción por esta vuelta a Cuba, “a donde vendré siempre, hasta el final de mi vida”.

Este periodista se siente agradecido por su amable atención y por esa amistad que emana de quienes se saben habitantes de un planeta que pertenece a todos por igual y la única distinción debe ser la bondad, la amistad y la solidaridad que emanen de quienes tienen la capacidad de amar sana y desinteresadamente.

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