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Miércoles, 28 Septiembre 2016

La vejez: ni enfermedad ni el final de la vida
Ancianos pasean por el Malecón de La Habana. Foto: cubadebate.cu
Algunas personas se resisten a la idea de envejecer, inclusive desde mucho antes de que aparezcan las primeras canas, las primeras arrugas y manchas en la piel, la flaccidez de los músculos y las pérdidas de otros atributos físicos y cognitivos. Sucede que el envejecimiento comienza mucho antes de estas señales inequívocas, es parte del ciclo vital de los seres humanos y resulta inevitable.

Con el asunto de los años lo mejor es asumir una postura de desenfado: "si de cualquier modo tienes que soportarlos, lo mejor que haces es celebrarlos".

Existe una frase popular anónima que sentencia: "La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer". Por eso hay que vivir, amar, disfrutar, trabajar, explorar, hacer, aprender, soñar, experimentar... así cuando lleguemos a la tercera edad no nos lamentaremos de lo que pudimos hacer y no hicimos.

Lo más inteligente y adecuado es asumir con dignidad y naturalidad el paso del tiempo. Suele suceder que los que más temen al envejecimiento no han vivido a plenitud las diferentes etapas de la vida, o les sorprende la senescencia sin haberse preparado para ella, sin proyectos e ideas por emprender, con la creencia de que llegar a la vejez es llegar al final de la vida.

De Francisco de Quevedo es esta frase: "Todos anhelamos llegar a viejos y todos hemos negado que ya hemos llegado." El exitoso director de cine Woody Allen ha dicho que "Después de los 60 todos pertenecen al sexo débil". Ambos hacen alusión a esta etapa de la vida con una visión un poco negativa, la realidad es que no todos niegan el haber llegado a la tercera edad ni todos los que pasan de los 60 son necesariamente débiles o frágiles. La vejez no es una enfermedad.

La Enciclopedia de la Psicología, de la Editorial Océano, de Barcelona, España, define al envejecimiento como el conjunto de las transformaciones físicas y psíquicas que tienen lugar en el último período de la vida y que forma parte de un proceso caracterizado por el decaimiento de la vitalidad, debido a las modificaciones orgánicas de la propia senectud, lo que puede limitar de forma progresiva la capacidad de adaptación del individuo al medio.

Se debe tener en cuenta que la evolución y la decadencia se dan de manera poco uniforme, siempre hay que considerar las diferencias individuales. Las cualidades de aprendizaje y memoria de los ancianos, si bien sufren el declive propio de la edad, pueden ser mantenidas y recobradas mediante la práctica, la motivación y la instrucción. Es más, en muchas ocasiones la declinación se debe a un error en el empleo de estrategias y no a una falta de capacidad o habilidad. Es evidente que deben excluirse aquellas personas que sufren cualquier tipo de deterioro patológico, por ejemplo alguna forma de demencia.

En cuanto a la inteligencia todo lo que se ha cristalizado no solamente se mantiene sino que se incrementa con la edad. Los investigadores actuales están creando tests de "sabiduría" que evalúan rasgos como el conocimiento experto y el criterio adecuado para planificar la propia vida. Las personas mayores que continúan física y mentalmente activas tienen un mejor desempeño que los que se vuelven inactivos.

ancianos f cadenagramonteMuchas personas mayores viven saludablemente y tienen vidas plenas. Es importante saber qué esperar. Algunos cambios son normales al envejecer, mientras que otros pueden ser una señal de un problema de salud. Es importante reconocer la diferencia y hablar con un médico en el caso de tener alguna inquietud. Un estilo de vida sano puede ayudar a enfrentar los cambios normales del envejecimiento y disfrutar de la vida de modo gratificante.

La población cubana ha aumentado notablemente la esperanza de vida. Estamos asistiendo al advenimiento de una población envejecida, lo que puede considerarse un éxito de las políticas de salud pública y la atención que se ofrece a este grupo de edad, aunque también es un reto para toda la sociedad ya que debe adaptarse a esta nueva realidad y, sobre todo, prepararse para ella.

Unas pocas cifras pueden confirmar lo anterior. Del total de nuestra población 13,1 por ciento tiene 60 años o más. El crecimiento de la población mayor duplica al de la población general. Para el año 2025 aproximadamente uno de cada cuatro cubanos tendrá más de 60 años.

Cuba es uno de los cuatro países más envejecidos de América Latina y el Caribe, pero es donde el proceso se produce con mayor rapidez, por lo que será el más envejecido de la región para los primeros años del próximo siglo. Este proceso es irreversible, las personas que representan estas cifras están nacidas y transitan por diferentes etapas de su envejecimiento.

Aunque la vejez comienza a los 60 años el envejecimiento comienza mucho antes, de manera que el objetivo de lograr una vejez satisfactoria donde las personas asocien el incremento de su longevidad al mantenimiento de su autonomía y su integración social depende de que este proceso se desarrolle también de forma saludable.

De esto somos responsables todos los hombres y mujeres de buena voluntad, especialmente la juventud, que debe tener en cuenta que los jóvenes de hoy serán los viejos de mañana.

A todos les sugiero que tengan presente algo que escribió el cineasta, guionista y escritor sueco Ingmar Bergman, considerado uno de los directores claves del cine de la segunda mitad del siglo XX: "Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena".

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