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Viernes, 30 Septiembre 2016

Inteligencia Emocional: tomar las riendas de nuestros impulsos
Tradicionalmente se ha relacionado la inteligencia con las aptitudes y capacidades intelectuales. Desde hace algunos años se le está dando mucha importancia a la inteligencia emocional. Aunque existían algunos antecedentes sobre el tema no hay dudas de que Daniel Goleman, con su libro "Inteligencia Emocional", impactó en el momento preciso y contribuyó a la aceptación definitiva de esta categoría.

Con anterioridad ya se empleaban términos para describir cualidades emocionales que tienen importancia para alcanzar el éxito, tales como: empatía, expresión y comprensión de sentimientos, control de impulsos, independencia, simpatía, capacidad para resolver conflictos, capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, persistencia, cordialidad, amabilidad y respeto, entre otros.

daniel goleman f cortesiaDaniel Goleman, psicólogo estadounidense, adquirió fama mundial a partir de la publicación de su libro "Inteligencia emocional". Goleman trabajó como redactor de la sección de ciencias de la conducta y del cerebro del periódico The New York Times. Ha sido editor de la revista "Psychology Today" y profesor de psicología de la Universidad de Harvard, en la que obtuvo su doctorado. Fue cofundador de la Sociedad para el Aprendizaje Académico, Social y Emocional en el Centro de Estudios Infantiles de la Universidad de Yale, cuya misión es ayudar a las escuelas a introducir cursos de educación emocional.

Editado por primera vez en 1995, "Inteligencia Emocional" se mantuvo durante un año y medio en la lista de los libros más vendidos de The New York Times.
Dice el autor: "A diario, los periódicos nos acosan con noticias que hablan del aumento de la inseguridad y de la degradación de la vida ciudadana. Fruto de una irrupción descontrolada de los impulsos. Pero este tipo de noticias simplemente nos devuelve la imagen ampliada de la creciente pérdida de control sobre las emociones que tiene lugar en nuestras vidas y en las vidas de quienes nos rodean. Nadie permanece a salvo de esta marea errática de arrebatos y arrepentimientos que, de una manera u otra, acaba salpicando toda nuestra vida".

En el primer capítulo, titulado El desafío de Aristóteles, se explica sobre el porqué de la obra: "Este libro constituye una guía para dar sentido a lo aparentemente absurdo. En mi trabajo como psicólogo y en la última década como periodista del New York Times, he tenido la oportunidad de asistir a la evolución de nuestra comprensión científica del dominio de lo irracional. Desde esta privilegiada posición he podido constatar la existencia de dos tendencias contrapuestas, una que refleja la creciente calamidad de nuestra vida emocional y la otra que parece brindarnos algunas soluciones sumamente esperanzadoras".

Goleman no imaginaba que su libro llamaría poderosamente la atención de médicos, psicólogos, pedagogos, científicos, sociólogos, empresarios, grandes hombres de negocio y hasta políticos... en fin, la sociedad completa. Y es que los sentimientos son pilares del saber intuitivo, nos suministran, a cada instante, datos potencialmente aprovechables, que es necesario saber reconocer y apreciar. A ello nos ayuda la inteligencia emocional, que implica la capacidad para sentir, entender y aplicar eficientemente el poder de aquel cúmulo de emociones del cual emana parte de la fuerza, de las informaciones, de la confianza, la creatividad e influencias que animan al hombre.

Goleman se pregunta y se responde: "¿Qué factores entran en juego cuando personas con un elevado Coeficiente de Inteligencia (C.I.) no saben qué hacer, mientras que otras con uno modesto o bajo lo hacen sorprendentemente bien? Mi tesis es que esta diferencia radica, con mucha frecuencia, en el conjunto de habilidades que hemos dado en llamar inteligencia emocional, entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Todas estas habilidades pueden enseñarse a los niños, brindándoles así la oportunidad de sacar el mejor rendimiento posible al potencial intelectual que les haya correspondido en la lotería genética".

"Inteligencia Emocional" es una guía para conocer nuevas visiones científicas sobre la emoción, un viaje que nos proporciona una mejor comprensión del tema. Nos insta a tomar las riendas de nuestros impulsos emocionales, comprender los sentimientos más profundos de nuestros semejantes, manejar amablemente nuestras relaciones o desarrollar lo que Aristóteles denominara la infrecuente capacidad de "enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto".

Este modelo amplio de lo que significa ser inteligente otorga a las emociones un papel central en el conjunto de aptitudes necesarias para vivir: cómo cuidar nuestras relaciones más preciadas; cómo las emociones tóxicas pueden llegar a ser tan peligrosas para nuestra salud física como fumar varios paquetes de tabaco al día y cómo, por último, el equilibrio emocional contribuye a proteger nuestra salud y nuestro bienestar.

La herencia genética nos ha dotado de un bagaje emocional que determina nuestro temperamento, pero los circuitos cerebrales implicados en la actividad emocional son tan extraordinariamente maleables que no podemos afirmar que el carácter determine nuestro destino.

El libro transita por sendas que han de recorrer aquellas personas que, en su camino hacia la madurez, no logran controlar su mundo emocional. Las deficiencias de su inteligencia emocional aumentan el abanico de posibles riesgos, que van desde la depresión hasta una vida llena de violencia, pasando por los trastornos alimentarios y el abuso de las drogas.

Así cierra Daniel Goleman, su capítulo de introducción: "En su Ética a Nicómaco, Aristóteles realiza una indagación filosófica sobre la virtud, el carácter y la felicidad, desafiándonos a gobernar inteligentemente nuestra vida emocional. Nuestras pasiones pueden abocar al fracaso con suma facilidad y. de hecho, así ocurre en multitud de ocasiones; pero cuando se hallan bien adiestradas, nos proporcionan sabiduría y sirven de guía a nuestros pensamientos, valores y supervivencia...
Pero, como dijo Aristóteles, el problema no radica en las emociones en sí sino en su conveniencia y en la oportunidad de su expresión. La cuestión esencial es: ¿de qué modo podremos aportar más inteligencia a nuestras emociones, más civismo a nuestras calles y más afecto a nuestra vida social?"

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Comentarios (3)

  • Annia Labrada Mariño

    Muy bueno e interesante este sitio. De hecho he tomado articulos para circular como materiales de estudio para mis compañeros y fundamentalmente los directivos de mi empresa teniendo en cuenta que atiendo la actividad de cuadro. Muy instructivo los referidos a competencias que deben desarrollar los directivos para un equilibrio tanto en el orden laboral como personal. Sugiero temas que ayude a los padres en la orientacion y manejo de crisis de los adolescentes cuando recuerdan hechos pasados.

  • Odalys

    Considero excelente este sitio. me pasa algo parecido a la compañera Annia utilizo articulos aqui publicados para circular entre directivos y compañeros de trabajo.A mi en lo particular me gusta los temas relacionados con la inteligencia emocional y la comunicacion. ya me lei el libro y se lo recomiendo a todos como un libro de cabecera

  • Raúl

    Vivo en Canadá ahora, y es la primera vez desde que llegué que puedo informarme sobre mi patria a través de este sitio, y considero muy especial , ahora podré estar siempre al tanto, ...