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Martes, 6 Deciembre 2016

¿Comunicas bien o mal?

Las relaciones interpersonales son necesarias para la realización plena de cada persona. Harry Stack Sullivan, eminente psiquiatra estadounidense, construyó una teoría que parte de la idea de que "todo crecimiento y maduración personal, al igual que todo deterioro y regresión personal, pasa a través de nuestras relaciones con los demás". Sullivan dio por sentado que una relación será buena si es buena la comunicación en que se basa. ¿Te has preguntado si te comunicas bien?



La mayoría de las veces no nos detenemos a pensar en estos aspectos de la vida, con frecuencia nos vemos metidos en problemas con otras personas en cualquier ámbito (familiar, laboral, de pareja o en el círculo de amistades), la mayoría de las veces porque no nos preguntamos: ¿Me comunico bien o mal? ¿Hasta dónde soy responsable de los problemas que tengo con otras personas?

Debes tener en consideración que la comunicación humana es una necesidad personal que presupone participación, diversidad, algo poseído solidariamente por varias personas, al menos dos. La idea de la comunicación interpersonal y las necesidades humanas se basa en tres principios.

- Primero: las personas se comunican por ser conveniente a su bienestar psicológico, tanto como el alimento lo es a su necesidad física.
- Segundo: la comunicación no sólo es una necesidad humana, sino el medio a cumplir con otras necesidades (de identidad, socialización, cultural, autocreación).
- Tercero: La capacidad de comunicación interpersonal satisface las propias necesidades comunicativas y facilita a los otros la satisfacción de las suyas.

No es mi intención adentrarme en explicaciones teóricas, intento un acercamiento a factores que pueden resultar favorables o desfavorables en la comunicación. Para ello resulta importante conocer hechos, situaciones o frases que la entorpecen. Veamos algunos ejemplos.

Hablar demasiado, voz monótona, prefacios largos, una actitud excesivamente crítica, rebajar a la otra persona, gritar, no mirar a los ojos, meterse en demasiadas cosas, absorción por la TV, escabullirse de los problemas, hacerle pagar al otro (culparlo), encerrarse en sí mismo, paz a cualquier precio, el silencio inapropiado que indica indiferencia, palabras abstractas, hablar a nivel de clichés, hablar en nombre del otro, cambiar de tema bruscamente, regañar con frecuencia, sonreír cuando duele, poner cara de esfinge, hacer ver que no se escucha, mirar a otro lado cuando se habla, acusar a otro de problemas propios.

También entorpecen la comunicación las palabras explosivas o "dinamitas" ("Hola gorda. ¿Qué tal va la dieta?"; "Te lo dije, que no te metieras en eso, por eso eres un fracasado"; "Nunca haces nada que sirva"; "Todos los hombres son iguales"). Estas palabras o frases, generalmente, desencadenan reacciones de ira en la otra persona y la mayoría de las veces quienes las usan lo saben. Estas afirmaciones son exageraciones del problema, son dichas como si fueran la verdad absoluta, pero pueden constituir una distorsión de la realidad.

Otro aspecto negativo es el uso de expresiones que rebajen al otro y palabras de desánimo, las palabras que rasgan o hieren usualmente no corrigen el problema sino que, por lo general, lo intensifican y contribuyen a la baja estima en la otra persona. ("Cualquiera podría haber hecho eso, no es nada especial"). Las críticas deben ser inteligentes y mesuradas, recuerda que no hay un ser humano perfecto.

personas comunicacionLas indirectas o estocadas, son utilizadas por quienes no quieren tener toda la responsabilidad o recibir el impacto de una reacción adversa que pueda ocurrir al expresar sus ideas. Se hacen generalizaciones muchas veces fuera de lugar, o que no aportan a la solución de conflictos. ("Mira, la mayoría de los adolescentes que conozco llaman a sus padres si van a llegar tarde por la noche"; "La mayoría de las mujeres tratan de arreglárselas para tener la comida lista cuando el marido llega del trabajo"). Desecha las indirectas o estocadas, el lenguaje comunicativo debe ser claro y directo.

Veamos algo sobre las palabras defensivas. La contraqueja o el ponerse a la defensiva es causa irritación y resentimientos; incluye el ataque verbal a la otra persona, esto indica falta de sensibilidad a las necesidades y puntos dolorosos de los otros. ¿Y qué decir del emocionalismo? Significa "hablar emocionalmente", con gran cantidad de llanto, suspiros, ira, usar tonos airados e intensos, actitudes teatrales conscientes, o inconscientemente a veces. Los desacuerdos son inevitables pero no se deben usar estos términos y actitudes para solucionarlos.

Hay otro error que es frecuente: hablar en vez del otro e interrumpirle. Es cuando intentamos decir lo que el otro está pensando, sintiendo, o intentando expresar. Existen varias formas de hacerlo: tratar de adivinar lo que va a decir; hablar, pero interrumpiendo a mitad de frase. A este proceso se le llama "tratar de leer la mente", y en realidad uno no puede pensar por los demás. Eso causa molestias.

Perjudicial puede resultar también el hablar desmesuradamente. El hablar en exceso puede crear tantos problemas como el silencio, y el regañar insistentemente entra en este acápite. Por lo general se hace por las siguientes razones: inseguridad que hace que la persona se sienta mejor cuando se expresa; creer que no se es bien comprendido por los demás; puede ser una forma de dominar y controlar a la otra persona; como modo de expresar la ira y la frustración o como forma de hacer "revancha".

Es muy común el regañar constantemente y se ha equiparado con el ser "criticón". Es como recordarle al otro que haga algo cuando se sabe bien que no lo ha olvidado, y suele dar siempre resultados negativos, pues estimula a continuar haciendo lo que hacía antes. Hablar sin pensar lo que se dice es también entorpecedor. Con ello se corre el riesgo de decir cosas que no se querían decir; así que antes de hablar piensa bien en lo que vas a tratar.

El no escuchar, última mala práctica en la comunicación a la que voy a referirme, resulta de las más importantes y medulares, pues si somos capaces de escuchar del mismo modo que de hablar, nos informamos mejor y sabemos más. Por aceptar no se quiere decir "estar de acuerdo con todo lo que se nos dice".

Cuando estamos escuchando a otra persona no hemos de estar pensando en lo que vamos a decir hasta que el otro termine de hablar. A veces dejamos de escuchar porque no nos gusta el tono de la voz o porque no el otro no usa un determinado lenguaje. El interrumpir es una manera de decir que no estamos escuchando realmente, las interrupciones pueden ser verbales y no verbales, algunos consideran que las últimas molestan más.

Si en tu comunicación con los demás utilizas estas formas de las que te he comentado, es evidente que no te comunicas bien. Debes analizar, revisar y tratar de modificar tus competencias comunicativas. Nunca es tarde.

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