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Martes, 20 Febrero 2018

¿Cómo hacer un inventario del año concluido desde lo más personal?
Foto: Pixabay
Este es nuestro primer encuentro en el nuevo año, oportuna la ocasión para recordar que es necesario cerrar bien los diferentes ciclos de nuestra existencia y continuar transitando por la vida de un modo coherente. Un año es un ciclo que merece cierta reflexión para comprender tropiezos y avances. ¿Cómo hacerlo?

Tal como al comienzo del año se acostumbra hacer una proyección del futuro, también es importante echar un vistazo atrás y hacer un recuento de los sucesos negativos y positivos que acontecieron.

El balance personal es una forma de conectarse consigo mismo. Por lo general en este tipo de evaluación las personas se hacen preguntas, estas son algunas tendencias: ¿Fue un año exitoso? ¿Alcancé mejoras económicas? ¿Logré todo lo que deseaba? ¿Tuve muchos fracasos? ¿Pude hacer el viaje que había soñado?

Sí, son preguntas que podemos hacernos, pero no son las únicas, y tal vez no sean las más importantes, tal vez sí.

Considero que éxito o fracaso, triunfo o derrota, ganancia o pérdida son categorías no siempre bien interpretadas que dependen, en gran medida, de la escala de valores de cada ser humano. Habría que preguntarse, en primer lugar, qué es lo realmente importante en la vida de una persona con el paso del tiempo.

Para una vivencia más humana, desde lo más personal,también debemos preguntarnos cuánto fuimos capaces de amar, cuánto amor brindamos y recibimos, si hemos propiciado que nos amen, cuánto hemos perdonado, cuánto hemos agradecido, cuánto hemos aprendido y crecido, de qué aspectosnegativos fuimos capaces de liberarnos, cómo han sido nuestros vínculos y relaciones con los demás, cuántohemos disfrutado de la vida cotidiana.

En su artículo titulado “Haz balance de tu 2017 como toca”, Javier Fiz Péreznos propone algunas claves para realizar el balance personal. Aquí las comparto.

- Ver los eventos pasados con sano realismo. Tomar conciencia de los elementos positivos ayuda a crecer. Reconocer los negativos es una buena base para hacer nuevos propósitos.

- Detenerse y disfrutar de las cosas sencillas que se han vivido y logrado en el año, sin buscar dar importancia solo a los éxitos más llamativos.

- Apreciar los momentos de dificultad y sufrimientos porque han sido lecciones de vida y ocasiones para madurar en muchos sentidos de la propia vida.

- Dar valor a todo aquello que realmente debería contar en la vida, sobre todo la vida afectiva y el cariño de los familiares, amigos y conocidos. Las personas más resilientes y que mejor superan las propias frustraciones son aquellas que son conscientes de vivir la propia vida rodeados de personas que las aman. Sano equilibrio de prioridades.

- Sacar propósitos inspirándose en los puntos analizados. Cada año se puede medir el propio crecimiento partiendo de la base de los propósitos y objetivos que se han definido y concretado.

- Recordar sobre todo las motivaciones que nos han acompañado durante el año para renovarlas y potenciarlas. La propia realización en la vida tiene una base muy concreta que son los valores y las motivaciones que nos guían en cada momento.

meditacion foto pixabayA veces se le da valor a cosas poco trascendentales, se consideran tesoros determinadas propiedades, objetos. No es infrecuente que abunde la queja por lo que no se posee. Esa lucha enfermiza por acumular tesoros quita la paz que se puede disfrutar si se tomara en cuenta otro tipo de riquezas que nos engrandecen y fortalecen. Sólo cuando las perdemos nos damos cuenta de lo que de verdad merece la pena.

Carlos Padilla Esteban nos lo explica de esta manera: “Cuando uno vive despojado de todo es cuando puede encontrarse con lo más valioso. Muchas veces creo que guardo tesoros en mi vida. Pienso que sin ellos no puedo vivir. Me obsesiono por retenerlos. De momento los pierdo y sufro. Y como por arte de magia aprendo a vivir sin ellos. Me doy cuenta de algo importante, eran tesoros prescindibles. Había puesto mi corazón en cosas que no eran tan vitales. Quizás si aprendo a vivir despojado de todo pueda comprender de verdad dónde se encuentra mi verdadero tesoro”.

Un año termina y comienza otro, pero es solamente una forma de medir el tiempo cronológico; lo que realmente importa es la calidad del tiempo vivido. Las agendas del año concluido tienen sus páginas abarrotadas del hacer, las agendas del año que recién comenzamos están por escribirse.

La diferencia no estará en cómo llenar la agenda sino en cómo decidimos vivir cada día de nuestra vida, para que al terminar el año podamos dar gracias porque hemos crecido, hemos perdido y ganado, hemos llorado y reído, en suma, dar gracias porque vivimos haciendo que valga la pena vivir.

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Comentarios (2)

  • ADG

    Buen articulo, ojala en varias paginas se toque este tema, nos ayuda a superarnos espiritualmente y siempre hace falta una gota de optimismo en este mundo tan complejo, muchas gracias Dr. por estas paginas

    Soy de Camaguey

  • Odalys S

    Buen artículo y muy edificante. Comparto la opinión de ADG, es un tema que ayuda al mejoramiento humano. Me gusta esta columna por sus comentarios atinados sobre temas de la vida y los seres humanos. Gracias.