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Martes, 27 Septiembre 2016
Alejo Carpentier y la Victoria de Girón
Alejo Carpentier. Foto: cubahora.cu
Fallecido en París, Francia, el 24 de abril de 1980, a los 76 años de edad, Alejo Carpentier legó para la posteridad una significativa producción literaria, y hubiera bastado una de sus novelas para incluirlo entre los grandes escritores universales.

Junto a su narrativa hay que destacar que fue también musicólogo, critico de arte y periodista. En la radio se inició como escritor en la emisora Poste Parisien, entonces la más importante de la capital francesa. Talento es la expresión que mejor define a este hombre de letras, nacido el 26 de diciembre de 1904. Por decisión del padre ingresó en la Escuela de Arquitectura, que más tarde abandonó para beneplácito de los millones de lectores que admiran su obra en el mundo.

Carpentier supo recrear como ningún otro lo Real Maravilloso, esa visión del mundo que según el escritor "se encuentra a cada paso en las vidas de los hombres que inscribieron fechas en la historia del Continente y dejaron apellidos aún llevados: desde los buscadores de la Fuente de la Eterna Juventud, de la áurea ciudad de Manoa, hasta ciertos rebeldes de la primera hora o ciertos héroes modernos de nuestras guerras de independencia de tan mitológica traza como la coronela Juana de Azurduy".

Se dejó seducir por el entorno inconmensurable del trópico, donde los hombres si se lo proponen pueden hasta retornar de la muerte. Es que en la narrativa del escritor cubano todo es posible y natural y podemos hasta creer, seducidos por la magia carpentariana, que a las paredes de la casa le pueden nacer ramas y un anciano convertirse en niño al finalizar su viaje a la semilla.

En la introducción de su novela El Reino de este Mundo, Carpentier describió lo real maravilloso como el ansia de los hombres de aceptar lo imposible como una manera de liberarse. "Creyeron en los poderes licantrópicos de Mackandal"... capaces de lograr "un milagro el día de su ejecución". Escribió también que "A cada paso hallaba lo real maravilloso. ¿Pero qué es la historia de América toda sino una crónica de lo real maravilloso?".

En esa novela "lo real maravilloso forma una perspectiva más de la historia- no es necesariamente una ficción". "Lo real maravilloso es eso, esa inesperada alteración de la realidad, una revelación privilegiada, una iluminación inhabitual, una fe creadora de cuanto necesitamos para vivir en libertad; una búsqueda, una tarea de otras dimensiones de la realidad, sueño y ejecución, ocurrencia y presencia".

En 1933 Carpentier escribió su primera novela: ¡Écue-Yamba-O!, que significa "Alabado sea el Señor" basada en la mitología afrocubana. De 1945 a 1959 fijó residencia en Venezuela, y en etapa escribió cuatro de sus más famosas obras. Precisamente una de ellas fue El reino de este mundo, en 1948; y después Los pasos perdidos y El acoso, en 1952 y 1956, respectivamente, y por último El Siglo de las luces, que aunque terminó en 1958, la obra estaría en manos de los lectores en 1962.

Llevada al cine por el cineasta Humberto Solás, "El Siglo de las Luces", es una de las novelas de Alejo Carpentier más leídas por los lectores cubanos principalmente, al igual que "El reino de este mundo". Ambas tienen al Caribe como escenario, un entorno exuberante que se convierte también en protagonista en la medida en que la descripción cobra mayor importancia y va atrapando al lector.

Publicada en 1979, "La consagración de la primavera" transcurre desde 1937 hasta 1961, 24 años entre la guerra civil española y la invasión mercenaria a Cuba. Carpentier dijo que con esa novela quiso resaltar "la primera victoria de una nación latinoamericana contra el imperialismo norteamericano y porque la victoria de Playa Girón ya es un hecho situado en la Historia, es una de las grandes batallas en la historia de América; la más moderna y la más amplia por su significado, por lo que implica".

El premio Cervantes, máxima distinción de las letras españolas, otorgado en 1977, le hizo justicia al autor de "El siglo de las luces", "El reino de este mundo", "Los pasos perdidos" y "La consagración de la primavera" entre otras novelas. Lo que no ocurrió con el Nobel de Literatura, cuyo comité no supo reconocer el talento del cubano ni de otros grandes escritores como el francés Marcel Proust.

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