el psiquiatra y tu02

Mujer estresada. Imagen enviada por el autorEn mi artículo anterior comencé a tratar sobre el estrés un tema de gran actualidad e importancia. Cuando me dispuse a comenzar este otro trabajo, que da continuidad a una serie sobre esta problemática, me di cuenta que escribir sobre el estrés para una columna de un sitio WEB no especializado en psicología y psiquiatría, con un destinatario general, puede ser algo que se torne difícil, digamos que puede llegar a ser estresante, si se tiene en cuenta la gran cantidad de información y artículos científicos existentes que profundizan en tan relevante y vital fenómeno con tantas implicaciones y repercusiones en los seres humanos.

El estrés ha sido objeto de atención de varias disciplinas como la antropología, la sociología, la psicología, la medicina general y muchas de sus especialidades, incluyendo las de más reciente aparición y alta tecnología. De manera que existen diferentes perspectivas o enfoques explicativos del problema. Al analizar esta realidad, y al tener en cuenta la necesidad de síntesis y selección adecuada de la información que las personas necesitan, revisé internamente los propósitos que me motivaron a traer esta “situación de salud” a mi columna.

Mis propósitos fundamentales son acercarte a ti, lector o lectora, a dicha problemática; proveerte de una información precisa sobre el estrés; ayudarte a ganar en claridad sobre en qué consiste el mismo; contribuir a esclarecer sobre su magnitud, sus causas y sus repercusiones. También me guía la intención de explicar la relación del estrés con los eventos vitales o situaciones que enfrentamos en la vida, la repercusión del mismo sobre la salud, ya que la mayoría de las investigaciones sostienen que es indiscutible la relación entre el estrés y la enfermedad.

Es mi propósito, además, explicar el por qué unas personas se estresan más que otras, o sea, por qué existe una respuesta individual a los eventos estresores. Es evidente que las situaciones de la vida cotidiana las percibimos de formas diferentes, lo que para unos representa una amenaza, para otros no es más que una oportunidad. De manera que la forma en que cada uno experimenta el estrés y reacciona o responde ante él, está influenciada por diversos elementos, desde algunos que vienen de las primeras experiencias de nuestra existencia, allá por nuestra infancia, hasta las características de personalidad de cada quien, sus creencias y valores, el medio en que se desarrolla, el apoyo que puede recibir o la red social que le puede ayudar, así como otros factores moduladores de la respuesta al estrés, que bien pueden ser factores de riesgo o factores protectores. Dependiendo de su presencia y balance en una persona así será su mayor o menor tolerancia al estrés.

Y por supuesto, es objetivo primordial de la publicación de estos artículos, presentar algunas formas, sistemas o modelos empleados en el tratamiento del estrés, así como abordar estrategias para su dominio, lo que contribuirá, en alguna medida, a prepararte para poder lidiar con este fenómeno a partir de diversos recursos y técnicas que te posibilitarán el desarrollo de habilidades, creación de hábitos y costumbres saludables, maneras de percibir y llevar la vida, adquirir formas más adecuadas de afrontar el estrés, lo que hará posible que aumente tu capacidad para resistirlo, para experimentarlo sin tener que sufrir todas sus consecuencias, en otras palabras, que desarrolles lo que se denomina “tolerancia al estrés”.

Creo que hasta aquí todo está claro para mi, y ojalá que para ti también, al menos es lo que he tratado de hacer. Ahora me parece que es momento de puntualizar sobre algunos aspectos.

El estrés, según el Diccionario de la Lengua Española, es un término exclusivamente médico definido como la situación de un individuo o de alguno de sus órganos o aparatos que, por exigir de ellos un rendimiento superior al normal, los pone en riesgo próximo de enfermar.

Hombre estresado. Foto enviada por el autorEso es en la actualidad, porque en realidad, cuando surgió el mismo, la mayoría lo relacionaba, y aún se relaciona, con tensión, término que proviene de la física. En 1936 el médico Hans Selye utiliza el término estrés para designar la respuesta inespecífica producida por estímulos negativos excesivos y que denominó “Síndrome General de Adaptación”. Esta respuesta está constituida por tres fases: una de alarma, otra de adaptación y otra de agotamiento. En esta última se produce una pérdida de los mecanismos adaptativos, aparecen entonces manifestaciones como: aumento de la actividad simpática, aumento de la tensión arterial, aumento de la adrenalina y noradrenalina y aumento de la cantidad de adrenocorticoides.

Los altos niveles de estas sustancias alteran el funcionamiento normal del organismo, y van acompañados de variados síntomas como: fasciculaciones o temblores, tensión muscular, dolores de cabeza, sudoración, resequedad en la boca, dificultad para deglutir, dolor abdominal, dolor de espalda. También aparece ansiedad, depresión, irritabilidad, problemas en las relaciones con los demás, dificultad para dormir y pesadillas, mareo, aumento de la frecuencia cardiaca, respiración rápida, diarrea o necesidad frecuente de orinar, fatiga, disminución de la capacidad de concentración, problemas sexuales, agobio, ofuscamiento y hasta la posibilidad de enfermar y de morir, si no se toman medidas a tiempo.

Queda claro que el estrés es la tensión física y emocional que se produce como respuesta a una presión o situación externa o interna que desborda las posibilidades del individuo, que provoca efectos negativos sobre el organismo y la salud. Prácticamente en la vida actual es imposible vivir sin el, y hasta se ha señalado que existe un estrés positivo: aquel que no es excesivo, que puede ser controlado, que resulta estimulante y que moviliza a las personas a alcanzar sus metas.

En próximos artículos seguiremos tratando otras aristas del tema, por el momento te dejo con algunos estadísticas que te harán reflexionar.

Algunos datos sobre el estrés:
• 43 % de las personas adultas sufren efectos adversos en su salud ocasionados por el estrés.
• Del 75 al 90 % de las visitas al médico se deben a enfermedades relacionadas con el estrés.
• El estrés está relacionado con las principales causas de muerte: enfermedad cardiaca, cáncer, enfermedades del aparato respiratorio, accidentes, cirrosis hepática y suicidio.
• Un estudio realizado con hombres de mediana edad, mostró que aquellos que carecían de apoyo emocional de otras personas durante sucesos estresantes severos, tenían una probabilidad 5 veces mayor de morir en los 7 años siguientes que aquellos con apoyo emocional.
• La tercera parte de la población en los Estados Unidos vive en un estado de estrés extremo, mientras que el 48 por ciento considera que su estrés ha aumentado en los últimos cinco años.
• El estrés está afectando enormemente a las personas, contribuyendo al surgimiento de problemas de salud, relaciones deficientes y pérdida de productividad laboral, según los resultados de una encuesta de la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association, APA).


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